"Las opiniones vertidas por el personaje de ficción que aparece en la serie no son representativas en absoluto de la sociedad española"
Un capítulo de la serie ‘Aída’, en Telecinco, emitido el pasado día 18 de mayo de 2014, está levantando ampollas en China, según da cuenta Pablo M. Díez, en ‘ABC‘.
La escena es la siguiente: Mauricio, el soez dueño del bar, llama la atención a un cliente con rasgos orientales señalándole un cartel sobre la barra que prohíbe la entrada de perros y chinos.
Además, le advierte de que en su local
«no puede vender rosas, ni anillos ni el gato ese comunista que hace así»,
gesticula imitando al típico felino dorado de juguete que saluda en muchos establecimientos de Asia dando la bienvenida a los clientes.
OLA DE INDIGNACIÓN
La broma, de un gusto tan dudoso como el personaje que la hace, ha causado indignación en China. No solo por su carácter despectivo, sino también porque letreros similares poblaban los parques de la Concesión Francesa de Shanghái entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, cuando las potencias extranjeras ocuparon barrios enteros aprovechándose de la debilidad de la última dinastía imperial y de los primeros gobiernos de la República que siguieron a la caída del monarca Pu Yi.
Un periodo especialmente humillante de la Historia de este país que la nueva sociedad china quiere enterrar gracias a su extraordinario crecimiento de las tres últimas décadas, que ha devuelto el orgullo patrio y fomentado el nacionalismo.
Según el portal de internet Sina.com, las redes sociales recuerdan que es ya la tercera vez que Telecinco recurre a chistes racistas para burlarse de China. En su programación de Nochevieja, esta cadena también protagonizó otra polémica por ridiculizar la carta y el servicio de los restaurantes chinos, donde un camarero ataviado al antiguo estilo mandarín dejaba caer que servía perros y gatos en lugar de patos y cerdos.
CARTA DE PROTESTA DE LA EMBAJADA
La irritación fue tal que la Embajada china en España envió una carta de protesta a Telecinco expresando
«su profunda insatisfacción y severa crítica por los insultos vertidos contra el personaje del camarero, que saltaba arriba y abajo como un payaso y con una actuación exagerada».
En mayo del año pasado, la controvertida Aída Nizar también enfureció a los chinos por meterse hasta la cocina de un restaurante oriental para decir en otro programa que allí se guisaba con agua sucia y se servía carne humana. Medio millar de chinos se manifestaron contra la excolaboradora de «Sálvame», que fue despedida finalmente por otro incidente con la Embajada de México.
¿RACISMO?
¿Humor irreverente o simple racismo? La polémica está servida en China, un país con un sentido de la ironía muy distinto al español y que no acepta las bromas con sus nacionales, ni siquiera a través de personajes de ficción que representan los estereotipos sociales más vulgares.
Todo lo contrario, por ejemplo, a la reacción causada en España por la película ‘Ocho apellidos vascos’, donde sus chistes políticamente incorrectos han arrancado las risas del público.
Para zanjar la polémica, la Embajada de España en Pekín ha colgado en su página web una breve nota donde «lamenta profundamente el malestar causado en la comunidad china».
Además, recuerda que
«las opiniones vertidas por el personaje de ficción que aparece en la serie no son representativas en absoluto de la sociedad española hacia los chinos residentes en nuestro país, que son valorados, respetados y queridos por su aportación a la comunidad».
