Carmen Tomás – Es descrédito, no conspiración.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Han enloquecido. Algo está ya muy mal, rematadamente mal, cuando un gobierno se pone a hablar de conspiraciones ante un aluvión de críticas más que justificadas. No me extraña que esos a los que han llamado conspiradores y especuladores hablen de paranoia. Resulta ridículo y esquizoide que manden a los responsables económicos a convencer de las posibilidades de un país, mientras en ese país se carga a destajo contra los que tratas de convencer. El gobierno de Zapatero ya no es que de palos de ciego, no es que sean malos gestores, no es que sean irresponsables, es que van a dejar España como un erial con el conchabeo de unos sindicatos engordados con dinero público.

España tiene un grave problema de credibilidad. Nos ven como un país con riesgo de impago de su deuda y con escasas posibilidades de salir a corto o medio plazo de esta grave crisis. Eso es lo que está detrás de los movimientos de los mercados. No nos costaría colocar la deuda si el Gobierno diera muestras de tener, aunque sea con dos años y medio de retraso, un plan para hacer frente a los problemas más acuciantes: endeudamiento, déficit público, paro, falta de competitividad por citar algunos. No vemos problemas en Alemania o Francia o Italia.

Parecía que Zapatero acuciado por el tsunami en los mercados de deuda y acciones y las encuestas tomaba las riendas. Empezaban a hablar de reforma de pensiones, de reducción de gasto, de reforma laboral. Unos días después, parcheaban lo dicho, borraban huellas, las reformas se convertían en propuestas y sobre la reducción del gasto público nada de nada. Al revés, el martes mismo anunciaba en el Senado más gasto, de nuevo en forma de dinero para los parados que han agotado el subsidio.

Este desastre es el que están transmitiendo a los mercados y a los españoles que ya no saben si lo que vale es lo aprobado por el consejo de ministros, lo que decía el primer papel enviado a Bruselas o lo contado a los sindicatos en secreto, reducir el gasto o gastar más. Es un juego peligroso que no nos van a perdonar, que nos van a hacer pagar caro. De momento, con caídas espectaculares en las bolsas, lo que afecta a muchas familias españolas que tienen allí sus ahorros bien directamente bien a través de fondos, y con subidas en los tipos de interés de la deuda que acaban reflejándose en mayores tipos de los prestamos de bancos y cajas y en más comisiones. Me da que la gira de Salgado y Campa se va quedar en nada, en otra oportunidad perdida, porque Zapatero no tiene, de momento, más que una idea: esperar y ver, no se sabe cuándo ni por qué, la economía europea y mundial mejorará y nos arrastrará. Así de simple y así de estúpido.

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