La edad te da otra manera de ver el mundo, y sabes que hay cosas que no tienen solución. Pero hay batallas que hay que librar y que aunque no se ganen hay que librarlas, sino por estética, si al menos, por ética. ¡ Es muy triste permitir que los malos y los araneros ganen siempre sin encontrar oposición!
Lo triste es que al final el «malo», el «megalómano» el «felón», y el prepotente «autarca,» siempre gana acompañado del o de los «tontos» de turno. (…)»Es sabido de sobra que «el malo» tiene, por norma y costumbre tener como aliados a los «tontos utiles».
Esto es lo que ha afirmado el escritor cartagenero Arturo Pérez Reverte –creador y compañero inseparable de las aventuras del afamado capitán «Alatriste» por las calles del Madrid del XVII– con motivo de su última novela «La isla de la mujer dormida».
Mientras los diversos medios informativos confirman un día si y otro día tambien que — pese a las continuas mentiras y las serviles contradicciones de la borreguil y palmera ministra «portavoz-a» del Gobierno, Pilar Alegría– el caso, contra Dª. Begoña Gómez Fernández, sigue adelante y que sus presuntas acusaciones por «tráfico de influencias y de corrupción privada» van a seguir siendo investigadas, por su señoría el juez Peinado, todo el tiempo que haga falta. Por tanto, hay y tenemos «affaire Begoña» para rato.
Por desgracia, esta gran victoria de la sociedad civil — aunque no es «pírrica»– se ve empañada políticamente por dos recientes y escandalosos eventos unidos por un grave «error», el cometido por los partidos de la oposición PP y VOX, aunque motivado y secundario al cicatero «engaño» del Gobierno sanchista y de su banda oficial de lameculos.
«Error» y «engaño», ambos están ocupando todos los titulares y las cabeceras informativas de estos días. Así es, PP y VOX han vuelto a caer en la sutil trampa saducea de Sánchez y han votado «por error» a favor de una ley aparentemente inofensiva en la que –a traición, sin luz ni taquígrafos– después les «colaron» subrepticiamente unas disposiciones que han acabado beneficiando a los terroristas de ETA.
Esto, que ya se considera oficialmente de un «error» involuntario o de un «engaño» manifiestamente inducido a conciencia o ambas cosas a la vez y –que posiblemente este sea el caso– va a implicar de todas, todas, que terroristas de ETA, con las manos manchadas de sangre y con los cañones de sus pistolas «Brownings» (de fabricación belga) todavía calientes y humeantes por los tiros a bocajarro, en la nuca y por la espalda– salgan de prisión en breve o bien sus condenas se vean rebajadas por haberlas ya cumplido, parcial o totalmente, en el extranjero.
¿Qué pensará y sentirá en sus fueros más internos la AVT sobre que asesinos como Txapote –el etarra que mató a Miguel Ángel Blanco de dos tiros en la cabeza, de rodillas y con las manos atadas a la espalda– y sus sanguinarios colegas Kantauri , Angoto y Mobutu vayan a salir pronto y de rositas de la cárcel…?
No es la primera vez ni será la ultima que Sánchez use de estas artimañas así, y no sé que más tiene que pasar para que PP y VOX se enteren de que Sánchez es un profesional del escaqueo, un maestro en el engaño y un manipulador de las verdades a medias. De el solo cabe esperar siempre lo peor de lo peor: la «mentira» y el «poder» por el poder.
Da igual que lo que proponga pueda parecernos inofensivo o incluso positivo: el felón siempre tiene propósitos ocultos y ases escondidos bajo la manga y dispone de los «tontos de turno» para ayudarle en sus continuos desmanes, sus transgresiones políticas y sus embustes…
Entre sus más destacados subalternos y «ayudantes de turno» en el ranking de los o de las que más y mejor miente, después del «puto amo» –Pedro Sánchez, el «Gran Maestre de la Real Orden de los Grandes Pinochos de la historia»– es la ministra y portavoz-a del Gobierno, Pilar Alegría, ¡hala pues!. Esta aventajadísima alumna –«palmera» por devoción y obligación y «trolera» por decreto– ha generado en todos los mentideros sociales un tremendo y polémico «tsunami político» en la pasada rueda de prensa –que dió hace unos días tras el Consejo de Ministros– al sentenciar con rotundidad que que el Consejo de Estado había respaldado la polémica medida que reducirá los años de cárcel a 43 etarras.
Seguramente –mientras juraba por lo bajini por Pedro Sánchez, por Carlas Puigdemont y por Arnaldo Otegui– confirmó a micrófono abierto que se trataba del mismo proyecto de ley que aprobó el Consejo de Ministros de Mariano Rajoy. Pero, de nuevo mintio, al no decir que dicho Gobierno introdujo la enmienda que impide ampliar rebajas a los condenados por terrorismo.
Y nos mintió por segunda vez –desde su rango ministerial y de elata portavoz(a) –al volver a jurar en arameo asegurando que la Audiencia Provincial había reprendido a su señoría, el juez Moreno, acusándole de realizar una «instrucción prospectiva» a Begoña Gómez y , que según ella, se trataba solamente de una «instrucción prospectiva muy genérica e inespecífica».
Sin embargo, dicho organismo había dicho todo lo contrario y lo habia dejado explícita y meridianamente claro.
La alegre maña, Alegría –para rematar la faena de este utópico cúmulo de trolas al preguntarle los periodistas si la parte alicuota socialista del Gobierno apoyaba esta reducción de las condenas a los etarras –aparentemente muy nerviosa, ya sin sonreír y sin encontrar las respuestas adecuadas, que no tenía– les respondía sin cesar, como una vulgar cacatua: » ¡es un proyecto del Gobierno, es un proyecto del Gobierno ! (…}.
Y como según nos recuerda
el novelista brasileño –Paulo Coelho– en su libro El alquimista, «que no hay dos sin tres»… la ministra portavoz(a) Alegría –al igual que la cabra siempre tira al monte y ella a sus necesarias «aranas»– nos ha dado la enésima versión oficial del Ejecutivo sobre su permiso a la entrada ilegal –a suelo español y por tanto de la Unión Europea– de Delcy Rodriguez, la «vicepresidenta’ de Venezuela y ha afirmado que en su visita a España: «no hubo ninguna reunión y que solo fue una parada técnica del avión al surgir la necesidad de un obligado descanso del personal de la aeronave» (…).
A la vista de las reiterativas y «pinochescas» afirmaciones de la ministra Alegría, a modo de una realidad «fabulada», no es el recurso a la mentira lo que, a estas alturas de la legislatura, nos pueda escandalizar, sino el que la portavoz haya pretendido «sisarnos» a los ciudadanos los elementos esenciales para la conformación pública de una opinión veraz, bien documentada y mejor informada.
Pilar Alegría, ha sobrepasado todos los límites –a los que está sujeta por razones de su cargo y rango– una figura pública que encarna al único gestor de los valores e intereses de todos los ciudadanos, el Poder Ejecutivo de un Gobierno que se autodefine democrático y libre.
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo. en Periodismo y ex senador por Murcia.
