Este 11 de febrero de 2015 escribe Federico Quevedo en El Confidencial una columna titulada ‘Algo huele a podrido- y mucho- en Podemos’ la que arranca diciendo:
Ha dicho Pablo Iglesias que, si alguien tiene alguna sospecha de financiación ilegal de su partido, que acuda a los tribunales.
Añade que:
Es lógico que quienes no nos hemos dejado atrapar por los cantos de sirena de Iglesias y los suyos nos preguntemos una y mil veces cómo es posible que un partido surgido de la nada haya sido capaz de desplegar una red que ocupa toda la geografía nacional, bien directamente a través de sus círculos o creando marcas blancas que en el fondo son lo mismo.
Y concluye que:
Para los que no hemos caído como idiotas en su telaraña de engaños resulta chocante que un partido que no cuenta con representación parlamentaria y que, por lo tanto, no recibe ni un euro del Estado, disponga en unos meses de una estructura territorial igual o mayor que la de partidos que llevan décadas presentes en el panorama político nacional.

