Pedro Calvo Hernando

La pelota, más que nunca en el tejado

En el complejo panorama político español se perfila una cierta recuperación de la foto del bipartidismo, de momento solo como apunte. Eso parece desprenderse del último sondeo de Metroscopia. La consolidación del PP se debe en buena parte al error de la izquierda, que desaprovechó aquella ocasión de unir sus fuerzas tras las elecciones del 20-D. Y el PSOE parece comenzar a salir del foso en que había quedado tras la marcha de Pedro Sánchez, en buena medida por los buenos resultados de su estrategia de color favorable a la del PP, sobre todo de cara a los datos positivos para la economía y la gobernanza. Podemos pierde algo de su ventaja sobre el PSOE y Ciudadanos no arranca.

La decisión de Patxi López de presentarse a las primarias de mayo deja en la cuneta a Sánchez y problematiza las aspiraciones de Susana Díaz, lo que empieza a equilibrar el peso político de las corrientes socialistas que uno y otra corporeizan. La cuádruple solicitud de perdón de Cospedal por la vergüenza del Yak-42 regala un chorro de modernidad y sentido común a la agrietada y envejecida piel del partido de Mariano.

Y Patxi López da en el clavo cuando afirma sentirse con fuerzas «para reconstruir el partido y derrotar a la derecha». El presidente de la Gestora le echa un buen cable a Patxi cuando asegura que este conoce el partido y sabe gobernar, teniendo en cuenta que de Susana todavía no ha dicho nada parecido.

Y en la senda aparente de recuperación del bipartidismo -la guerra interna de Podemos no ayuda nada a una senda contraria- el PP se beneficia de la rectificación del horror de los trece años de la historia del Yak-42 y de la insensibilización nacional ante la interminable carrera de grandes corrupciones como la de Bárcenas, que ahora se juzga. Una solemne solicitud de perdón de Rajoy por la muerte de los 62 militares añadiría potencia a la máquina pepera. Pero ahora hay que esperar a que la temporada invierno-primavera, con las primarias y congresos de los grandes, eche la sal y pimienta que faltan en la cocina de la gobernaduría. Pero de momento creo que hay que decir que la pelota está más que nunca en el tejado, lo que ya es una buena señal.

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