ANÁLISIS

Rafael López Charques: «Estemos contentos»

Rafael López Charques: "Estemos contentos"
Pedro Sánchez (PSOE) en manos de Podemos. EP

Los habitantes de este país, (lo identificamos como sigue para no herir susceptibilidades), que es fronterizo con la totalidad de la cordillera pirenaica, (hasta el presente), Portugal y la última colonia europea, debemos estar contentos, porque nuestro cinematográfico gobierno nos fuerza, un día sí y otro también, a ejercitar el cerebro, para tratar de adivinar si lo que nos dice blanco es de ese color, o es negro, o «todo depende del cristal con que se mire».

Con el tema de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, tenemos un dilema. ¿Consiguió nuestro gobierno lo que de verdad convenía al país? Triunfalistamente nos lo ha asegurado, aunque ha renunciado a reclamar o defender la cosoberanía del Peñón, el uso compartido de su aeropuerto, y el derecho a veto respecto a los acuerdos que tengan que ver con el mismo, vigente desde hace un año.

Se ha plegado ante la no reforma del artículo 184 y en vez de ejercitar su derecho al veto, se conforma con una declaración conjunta, un pacto con el Reino Unido y un apoyo moral de un par de órganos de la UE.

Lo anterior nos hace poner a trabajar el cerebro para tratar de adivinar dónde está la verdad. Por un lado el gobierno se apunta una medalla. Por otro, especialistas en derecho mantienen que las declaraciones y apoyos morales no tienen nada que hacer frente a un tratado internacional. Lo que nos parece de cajón. Es más, la experiencia «que es la madre de la ciencia», nos demuestra que generalmente las buenas intenciones, sobre todo en estos casos, se quedan tan solo en eso.

Sospechamos que ni el propio gobierno sabe en verdad lo que ha logrado, si es que ha conseguido algo. Nos induce a esa idea el hecho de que su presidente, en vez de estar en las últimas negociaciones, como sería lo lógico, tomaba el sol en una dictadura caribeña que en menos de un mes cumplirá los sesenta años. Otra vez un dilema mental. ¿Por qué? Puede que para instruirse en cómo montar un régimen que dure esos años. Puede que, como la vez anterior la mandataria inglesa lo recibió camino del ascensor, es decir como a un subalterno, se temiese que esta vez no se dignase ni a eso. Hagan sus apuestas.

El presidente, cuando aún no lo era, dijo que lo de los independentistas fue una rebelión, ahora dice que tan solo sedición, y una ministra mantiene que no dijo lo primero. Otra adivinanza, a no ser que al ocupar el cargo se transformase en una persona distinta. ¡Todo es posible!

Por cierto, el citado nos sigue obligando a devanarnos el cerebro con el tema de su tesis, nos mantiene en la incógnita del más que probable plagio. ¡Con lo fácil que le sería sacarnos de la duda! Además si quiere presumir de título, que haga como un ministro suyo, al que al perecer le dieron un «doctorado honoris causa» en cierta universidad Sudamérica a cambio de financiar con ocho mil euros de dinero público claro está, un seminario. Eso se rumorea. ¿Verdad o cuento? Adivinen.

Los presuntos rebeldes que disfrutan del hotel del Estado, se han sacado una foto de grupo, cosa prohibida en dichos alojamientos. ¿Cómo es posible? ¿Engañaron a sus cuidadores? ¿Lo permitió el gobierno para ir tendiendo puentes? Adivinen. Menos mal que algo tenemos claro, si quieren hacer huelga de hambre y negarse a disfrutar que las distracciones gratis que tienen, es su problema. .

Dicen que el presidente se está buscando una ocupación en alguno de los organismos inútiles, pero bien remunerados de la U E, para cuando se le acabe el chollo de los viajes aéreos con menú de restaurante de lujo. ¿Será cierto?

En cualquier caso recomendamos a los ciudadanos que no se estrujen mucho el cerebro, ¿para qué? Podrían llegar a la fase de pensar, y entonces el ejecutivo se vería en la obligación de intervenir, vía decreto, para obligarles a que no pierdan el tiempo en tonterías y se dediquen a trabajar para ellos poder viajar.

Booking.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído