Carlos Sosa no sabe ya cómo hincarle el diente al líder del PP en las Islas. José Manuel Soria se ha convertido en su obsesión y no desaprovecha la oportunidad para intentar desacreditarle o buscarle el relevo pertinente. Ahora, según las teorías del director de Canarias Ahora, el candidato conservador al Cabildo de Gran Canaria, Bravo de Laguna, sería el sustituto de Soria, puesto que augura el periodista que el batacazo que se pegará el presidente de los populares canarios será de órdago a la grande. Encima, dicho sea de paso, se inventa o recrea una historia electoral que nada tiene que ver con la realidad.
Bravo de Laguna, candidato al Gobierno durante las elecciones de 1995 y 1999, dimitió de su cargo como presidente del Partido Popular cuando obtuvo en su última concurrencia a las urnas un paupérrimo resultado, 15 escaños, tras haber tenido 18 en la anterior ocasión. Sin embargo, lo que más afectó a ese rédito en los comicios regionales fueron determinadas luchas intestinas en el seno del PP, entre ellos el llamado ‘caso Bango’. La llegada de Soria, precisamente, contribuyó a hacer un PP más fuerte, más sólido y que se perfila claramente como una opción ganadora de cara al 22 de mayo.
Por eso, Sosa pretende desvirtuar la historia aludiendo a que la marcha de Bravo de Laguna se produjo coincidiendo con los mejores resultados de los populares en las Islas. Falso. Nunca obtuvo el PP 19 escaños, sino 18 y fue en el año 1995. En 1999, se bajó hasta los 15, pero ese dato es manipulado convenientemente por el director de Canarias Ahora para afirmar que: «Fue a raíz, precisamente, de la dimisión de José Miguel Bravo de Laguna, que en aquel momento perdía las elecciones autonómicas con un número de diputados -19- que jamás ha alcanzado su sucesor».
Bravo de Laguna , prosigue Sosa, «dimitió para retirarse discretamente a sus cuarteles de invierno, y listo y experto como es, sabe que en el declinar de la estrella de Soria está su oportunidad de reivindicar su espacio, de devolver al PP aquel estilo sosegado, civilizado y democrático que jamás debió abandonar».
Sin embargo, después del halago al candidato del PP al Cabildo grancanario, viene el palo del periodista al exponer que «siendo más conocido y estando seguramente altamente valorado, también es cierto que para muchas personas el nuevo candidato del PP representa un paso atrás en la renovación política de Canarias».
