(o “¡Abajo el machismo! y ¡Arriba el feminismo!”).
Hace unas fechas, pero ya en este mes, mi señoría contribuyó, con su chirigota o cuchufleta “La comunicación socioambiental” cuyos subtítulos eran, como los buenos leedores habrán comprobado al ´pichar´ (o “El caso de la señora Martínez” o “El ecofeminismo y ¡olé!”); mi señoría contribuyó a difundir la idea que recomienda evitar términos sexistas, y que tiene como fin propiciar “el conocimiento de la perspectiva ecofeminista” y tratar de establecer ”nuevos patrones comunicativos” así como “potenciar el uso del lenguaje periodístico desde una perspectiva de género en la información sobre el medioambiente”. Lo que ocurre es que los espacios periodísticos son tan reducidos, que en una sola entrega no hay forma de proporcionar a los lectores un bagaje suficiente de términos asépticos desde el punto de vista sexual para que los profesionales de los ´mass media´ puedan manifestar sus ideas en sus parletas, ora orales (hay tertulias de radio y televisión por doquier), ora escritas, sin incurrir en un lenguaje machista.
Mi señoría lamenta no disponer aún de un ejemplar de la “Guía sobre la comunicación socioambiental con perspectiva de género” (a ver si alguien me la regala o dona), puesto que si la tuviera o tuviese podría difundir más términos que acabaran o acabasen, poco a poco, o mejor mucho a mucho, con el detestable lenguaje machista tan arraigado en el pueblo español y en parte del pueblo catalán, ambos inclusive, si el próximo Estatut de éste (del pueblo catalán) fuera o fuese compatible con la Constitución de aquél (del pueblo español), por supuesto. Aquí, todo legal, ¿eh? Entretanto, que no entre tontos, aunque lo parezca, uno va a proporcionar a su ´legencia´ o colectivo de lectores algunos términos más de los que ya se incluyeron en la cuchufleta o chirigota citada ´ut supra´, información que ha logrado de fuentes diversas. Por ejemplo, la utilización del vocablo “hombre”. En la ansiada Guía, esa que es como la biblia semántica o del lenguaje no machista, la Junta dice que es preferible utilizar nombres colectivos, sin género, por lo que en lugar de decir “hombre” es mejor decir “la humanidad” ; y que conviene evitar lo de “ciudadanos” y optar por “la ciudadanía”; y “los andaluces” han de sustituirse por “el pueblo andaluz”. ¿Ejemplos? Pues… en vez de decir “el vino saca al hombre de tino” cree uno que habría que decir…”el licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas exprimido y cocido naturalmente por la fermentación, si lo ingiere ´la humanidad´, la convierte en una calamidad”; y en vez de “hay muchos ciudadanos que son tontos del ano”, diráse (o se dirá) que “´la ciudadanía´, en parte, según la define Angulo, es tonta, pero tonta del culo”; y en lugar de decir que “´los andaluces´ tienen más parados que nadie” convendrá utilizar el sintagma de “´el pueblo andaluz´ acumula, el jodido, dicho sea con cariño, un número de ´personas sin trabajo´ que pueden mandar a los sindicatos al carajo”. Estos ejemplos son del autor de esta chirigota y, por ende, sólo él los defiende. Pero hay uno, que uno, o sea, mi señoría cree que es de la Junta de Andalucía, es decir, de la Junta del Pueblo Andaluz, que es éste: “Los maestros les prohíben usar el móvil a los niños”, cuya carga de machismo es ya de muchos huevos, por no decir lo otro, y la Junta parece ser que propone que se cape, con perdón, de ´aquesta´ guisa: “El profesorado le prohíbe usar el móvil al alumnado”. Vuesarcedes, ¿se han enterado? Claro que en lugar de sustituir “los niños” por “alumnado” se podía haber utilizado también “la infancia”. Tomen nota, sí.
En definitiva, de lo que se trata es de sustituir una parte del (¡ahí va eso!) ´androcentrismo´ por (¡y ahí va ´esotro´!) por ´ginecentrismo´, que muchos de vuesarcedes ni saben de qué va. Y es que la educación en España está un poco chunga. Si ya lo acaba de decir el Informe Pisa, que nuestro “nivel de enseñanza” es de risa, por no decir de pena, por aquello de “Dale a tu cuerpo alegría Macarena…” ¿O no?
8-12-2010.
