(o “Porque no acabaremos en un duunvirato, ¿no?”).
Mi señoría, como ya les ha felicitado… ¿Quién dice que no? Será que vuesarced no leyó la chirigota o cuchufleta del día 21 de los corrientes mes y año, titulada “Felicitación a mis presuntos leedores” («pinche» ahora si quiere comprobarlo, ¡caramba!), que si la hubiera o hubiese leído a su debido tiempo en este momento no estaría poniendo en tela de juicio lo que uno dice, porque uno es muy serio y no como esos políticos de dos al cuarto que están siempre buscando la ocasión propicia para meterte gato por liebre, siendo así que si vuesarced es un hombre culto, y eso es cosa que cree mi señoría que será constitucional como eslo, o sea, lo es que el español es otra lengua vehicular en Cataluña, como eslo, o sea, que lo es también, por qué no, el catalán, para poder decir “pan con tomaque” o como decirse haya, que mi señoría desconoce cómo será lo correcto, mas sépase que si no es lo dicho, corregirame mi corresponsal en la vecina nación, si lo es ya lo de nación o aún todavía no pasa de ser una simple provincia de España.
Dejando de lado el “pan con tomaque”, eso sí , con todo respeto, volvamos a lo del gato por liebre que quieren darnos algunos políticos. No saben los pobrecitos que les va a ser difícil hacernos víctima del engaño ni a vuesarcedes y ni a mi señoría, ambos inclusive, simplemente porque sabemos que los gatos son mamíferos carnívoros de la familia de los Félidos, digitígrados, domésticos, de unos cinco decímetros de largo desde la cabeza hasta el arranque de la cola, que por sí sola mide dos decímetros, mientras que las liebres son mamíferos del orden de los Lagomorfos, que miden unos 7 dm desde la cabeza hasta la cola, y de 20 a 24 cm de altura. Tienen el pelaje suave y espeso de color negro rojizo en cabeza y lomo, leonado en cuello y patas, y blanco en pecho y vientre… Pero bueno, es que ¿nos han tomado por tontos…? ¡Cómo vamos a confundir a un mamífero carnívoro, de la familia de los Félidos, con otro mamífero del orden de los Lagomorfos…!
Claro, es que hay políticos y medios de comunicación que se dedican a crear un ambiente de tanto ruido y confusión que esto es un pandemónium, y se creen que aquí vale todo, y quieren poco menos que el Estado puede dedicarse a vender tabaco y a prohibir que se fume; a decir que crece el bienestar social y hay casi cinco millones de parados (bueno, ahora no se llaman parados sino “personas sin trabajo”, siguiendo nomenclatura preconizada por la “Guía de comunicación socioambiental con perspectivas de género”); a especular si por el PSOE, se presentará a la Presidencia del Gobierno, en las próximas elecciones generales el señor Rodríguez, todavía y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España (o sea, más de lo mismo) u otro personaje del tenor del señor Rubalcaba o el señor Blanco, y no diré ambos inclusive, porque no cree mi señoría que esto acabe en un duunvirato, que decíamos en la antigua Roma; a que nadie sabe quién intervino en el bar Faisán, pero que alguien intervendría si pasó lo que dizque pasó; a … , bueno, a hacer gárgaras, pero que esto es un pandemónium de agárrate que hay curvas. ¿O no?
