Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

¿Qué es un ´pinganillo´?

(o “¿Es que la RAE no lo sabe?”).

Mi señoría ya les amenazó ayer, en el párrafo final de la chirigota, con que estaba elaborando un informe exhaustivo acerca de “la política lingüística y el lenguaje de los políticos”, y que ya les informaría a vuesarcedes de lo que fuese o fuera habiendo. Bueno, pues ya hay una gran parte concluida de ese informe, que es como la piedra angular del documento que se publicará íntegro para su paladino conocimiento y… ¡olé!

Lo que ocurre o acontece es que la pluralidad lingüística cuesta . Y cuesta una pasta. Nada de cuesta de enero, que enseguida empezamos con el cachondeo, con perdón, y no está la cosa para choteo, chunga, diversión, jolgorio o zarabanda: no, coño, con perdón de nuevo. Pero, ¿cuánta pasta cuesta la pluralidad lingüística de referencia? Mi señoría puede dar presuntos ´concetos´, como diría un gallego, que no tiene por qué ser ministro, como don José Blanco, que lo es de Fomento, sino un gallego cualquiera, de la calle o de su casa. Un ´conceto´ sería el tendido o instalación de esos aparatejos, gracias a los cuales el nivel de decibelios o rasante decibélico será óptimo en la sala. Óptimo y plurilingüístico. ¡Casi ´na´! Otro ´conceto´ es el de los ´pinganillos´ como tales. Mas ¿qué es un ´pinganillo´? El DRAE, tan anticuado como siempre, dice textualmente: “1.m. Ast., León, Pal., Sal., Vall., y Zam. Carámbano (pedazo de hielo)”. (Sic). Mi señoría no sabe si no se admitiría a trámite una denuncia contra la RAE por ignorar o al menos silenciar la definición de ´pinganillo´ como “cosa u objeto de nanométricas dimensiones que, introducido en uno, o en entrambos orificios auriculares de los animales racionales (y aun de los irracionales, presuntamente, claro) permite oír, en distintos idiomas (el oficial y los cooficiales constitucionalmente considerados) las nimiedades, insignificancias, nonadas y otras ocurrencias de mayor consistencia ideológica que se les ocurra decir a los senadores en el senado o a otros seres creíbles o increíbles que, desde la distancia, quieran dar instrucciones al personal de que se trate para que sepa cómo actuar o inhibirse en las distintas circunstancias que puedan presentársele en el devenir histórico en que cada quien se encuentre, según éstas o ´esótras´ circunstancias, ambas inclusive”.

Mi señoría se pregunta por qué el DRAE no incluye una segunda definición del vocablo en cuestión, en la que se pusiera o pusiese de manifiesto que un pinganillo, además de ser un carámbano, puede ser eso otro cuya definición ya le ofrece uno, gratis et amore, a quien hubiera o hubiese de facilitársela al mundo mundial, ambos inclusive como de costumbre.

En cuanto a lo de que se admita a trámite una denuncia contra la RAE por ese defecto o carencia definitoria, mi señoría quiere manifestar y manifiesta que esa determinación se mantenga en ´stand by´ y que mejor sería elevar una petición de ampliación de definición, sin otra complicación, porrón pon pon, a los individuos miembros de la RAE. ¿O no?

N. B. Lo que precede es un adelanto o una parte alícuota del Estudio exhaustivo que mi señoría está llevando a cabo acerca de “La política lingüística y el lenguaje de los políticos, ambos inclusive”. Se admiten colaboraciones. The end.
20-01-2011.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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