(o “Por falta de bla, bla, bla que no quede”).
Ya no es aquello de: “¡Vete a la porra!”. Mandar a una persona, es decir, a un ser humano a “que se vaya a la porra” con un escueto “¡vete a la porra!” , NO; a partir de ahora, o sea, desde este 6º Año Triunfal de la Era Zapateril (casi dos legislaturas ya, ¡santo Dios!), habrá que decir –y con buenos modales, claro– al ´presunto´ maltratador que nos esté molestando, por no decir ´jorobando´ o dando la lata que, “por favor, si no le sirve de excesiva molestia que se desplace hacia la clava, o que se vaya a paseo, pero eso sí, siguiendo las pautas del Decreto Ley de Reforma de las Políticas Activas de Empleo (¡vaya nombre, tíos…!) que antier aprobara o aprobase el Consejo de Ministras y Ministros”, ambos inclusive y aunque a uno le esté feo decirlo; “si no le sirve de excesiva molestia que se desplace a la clava, pero provisto de un “itinerario personalizado”. Y es que los SPEEs, los Servicios Públicos de Empleo Estatal, antes (?) INEM, a partir de ahora se han de implicar mucho más activamente en las denominadas “políticas activas de empleo”. A cada desempleado, o mejor dicho, a cada “persona que no trabaja” se le hará “un diagnóstico individualizado de sus capacidades y necesidades y se le ofrecerá información y orientación sobre empleo y ofertas de trabajo”.
En efecto, lo del SPEE es algo más “modelno” y progre que el INEM, y ahora, “las personas que no tienen trabajo”, o sea, los parados, ¡coño!, hablemos en plata («speaking in silver»), se integran en el SPEE, que es el Servicio Público de Empleo del Estado. La verdad es que como mi señoría es tan culto (no: culta, no; que si empezamos a crear problemas de ´género´, como dicen -y dicen mal- los ´socialistos´… Es que las personas obedientes a la RAE no decimos problemas de ´género´ sino de sexo. El ´género´ es otra cosa, machos).
En realidad, mi señoría hubiera o hubiese sido más proclive a que las iniciales esas del Servicio Público de Empleo del Estado pertenecieran o perteneciesen a la correspondiente traducción del nombre de ese servicio al inglés, con perdón de la versión al catalán que seguramente también habría dado un buen juego (porque el catalán es asimismo un idioma útil donde los haya); iniciales, decía, en inglés de “Employment Public Statal Service” (traducción libérrima) que obviamente serían EPSS, y que mi señoría cree que molan bastante más y con la ventaja de que si se invierte su orden, quedan también enormemente pocholas (SSPE). Y como la gente en general y vuesarcedes en particular, entre los que me gustaría contar como lector o leedor con el señor Rodríguez, todavía -y no sabemos hasta cuándo– Presidente del Gobierno del Reino de España, ´presuntamente´ casi ninguno conoce la lengua de don Guillermo Shakespeare, estas siglas impresionan más aún. A este respecto, uno recuerda –memoria histórica, por supuesto- que en la época del Exmº Sr. Don Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo (lo cierto es que sí, fue muy general) de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire; pues uno recuerda que estaba de moda la ONU, y se decía indistintamente ONU o UNO. (Ahora viene la anécdota). Y como a España no la dejaban formar parte del mentado organismo, porque decían eso de la dictadura y esas cosas, resulta que de vez en cuando se organizaban manifestaciones reivindicando nuestro ´presunto´ derecho a pertenecer a ella, a la UNO. Y a veces se exhibían pancartas con inscripciones tan ibéricas y machistas que decían textual y testicularmente, ambas condiciones inclusive: “Si ellos tienen UNO, nosotros tenemos DOS… y gordos”. (¡Qué ordinariez!) Claro, mi señoría tiene dos… Por supuesto, pero ahora estoy refiriéndome a dos objeciones a la susodicha inscripción ´pancartelera´: una, que no había por qué descender a comparaciones de tamaño de órganos concretos; y dos, que tampoco se sabía cuál era la talla media de las gónadas de los miembros que, a la sazón, pertenecieran o perteneciesen a la Organización de referencia. (Fin de la curiosa anécdota).
Por supuesto que a uno lo del Decreto Ley del que se viene ocupando le parece un bla. bla. bla, y a lo de Reforma de las Políticas Activas de Empleo, el Consejo de Ministras y Ministros, ambos inclusive, le podían haber añadido más bla, bla, bla a ´la cosa´, como, por ejemplo, esta adenda, desinencia o añadidura al pedazo de nombre que ya le han dado: “… para Acabar con un Problema que, aunque no lo parezca, Ya estamos en Casi los Cinco Millones de Personas que No Trabajan, lo cual No es Moco de Pavo”. Y así hubiera o hubiese quedado más explícito el nombre del Decreto Ley citado ´ut supra´ (Esto de ´ut supra´ es que me encanta…). Nombre más largo, pero ´presuntamente´ igual de inútil. ¿O no?
20-02-2011.
