(o “Sábanas para pancartas, NO, que le cuestan 4,62 € a los fondos públicos”).
En primer lugar, esto que estaban haciendo los sanitarios no era una guerra, y menos aún eran unas guerras. Diríase que meras escaramuzas. Y en cuanto a lo de médicas, así, en femenino plural, tampoco. Si se hablara de médicas y de médicos, como acostumbran a mal-decir, porque está mal dicho, tanto los políticos de izquierdas como los predicadores (hermanas y hermanos, feligresas y feligreses, etc.), al menos se incluían los dos géneros, o sea, los dos sexos, pero lo de médicas pelado, no.
De todas formas, tal vez convenga que mi señoría que tanto sabe (porque otra cosa, tampoco, pero saber sabe “un cuerpo redondeado, de tamaño y dureza variables, que producen las hembras de las aves o de otras especies animales, y que contiene el germen del embrión y las sustancias destinadas a su nutrición durante la incubación”-el DRAE dicit-, que es tanto como que sabe un huevo, cosa que no quería decir no fuera o fuese a resultar asaz soez, extremo en que no quiere caer nunca este gran escritor que está pergeñando estas líneas para solaz y deleite de los muchos leedores que admiran a mi señoría y a mis obras, y ello “gratis et amore” , no cobrándoles ni un maravedí, mientras que los miembros del Consejo de Estado, al que pertenecen la señora o señorita Fernández y el señor Rodríguez, ambos inclusive, dizque cobran nada menos que 82.000 euros/año, aunque, eso sí, brutos. Sin embargo, o no obstante, esta chirigota se la regala uno a vuesarcedes porque tiene voluntad de compensarles por el tiempo que han perdido leyendo mis parletas en lugar de leer las obras completas de un tal don Miguel de Cervantes Saavedra, que hay quien cree que escribe mejor que mi señoría, pero lo que mi decir es que eso habría que demostrarlo.
Y como no hay por qué andarse por las ramas, vamos al tronco, en la inteligencia de que lo que digamos no tiene nada que ver con lo de “troncales” a lo que se ha referido últimamente el tan traído y llevado ministro trivalente (porque en su cartera al parecer hay tres departamentos : Educación, Ciencia y Cultura), señor Wert, el cual, por lo visto o leído, esta mañana ha dicho: “Soy como un toro bravo; me crezco con el castigo”. Y dicho lo ha cuando estaban celebrando el trigésimo cuarto aniversario de la Constitución. Nada de “el 34”. A ver si aprendemos, apreciados e ignaros plumillas, que con esto de las tertulias os pasáis el día y la noche de una en otra, y se os va olvidando lo poco que sabíais. Estudiar un poco, ¡coño! Y leer, leer mucho. Menos tertulias y más lecturas.
Ya me he descontrolado y no me acuerdo ni de lo que iba a escribir. Ah, sí: de lo de las guerras médicas, o sea, de las manifestaciones y huelgas esas de los sanitarios que no quieren que la administración de los centros de salud, en sus distintas modalidades, esté en manos del sector privado. Habría mucho que hablar del bacalao. En primer lugar, habría que distinguir, mediante un atuendo ad hoc, quiénes son médicos, enfermeros, camilleros y de otros oficios. Y es que cada uno tiene unos intereses propios de su clase profesional. Pero claro, eso que me han dicho que hay manifestaciones de éstas en que se reparten batas blancas a todo el que anda por los alrededores de los eventos manifestantes o huelguísticos, eso es trampa. Como lo de todos camisetas verdes que suele haber en las manifestaciones y huelgas de la enseñanza. Es verdad que en los casos estos de las guerras docentes en lugar de las médicas, el negocio de las camisetas creo que ha sido de una rentabilidad devotamente apetecible, como en su momento les contó mi señoría en una chirigota que vuesarcedes seguro que no leyeron en su día, pero que deben leer hoy, para lo cual no tienen má que pinchar en este título: “Dinero negro como fruto de camisetas verdes”. Bueno, pues eso…
En conclusión: que ni guerras médicas, ni guerras púnicas, ni guerras de sanitarios, ni guerras docentes, ni la de los treinta años, ni la de los cien años. Ah, y la utilización de ls sábanas de los hospitales para pancartas…, ¡qué fuerte! Como que se ha comunicado a los gerentes de los hospitales de la red SERMAS esta nota: «Se recuerda al personal de estos centros sanitarios que las mismas (las sábanas) se financian con cargo a fondos públicos, que su coste unitario es de 4,62 euros y que no pueden ser utilizadas con fines particulares, pudiendo incurrir en responsabilidad administrativa los empleados públicos que realicen este tipo de actuaciones». Y llevan razón. ¿O no?
7-12-2012.
