Una obra del religioso Amadeo Cencini

La Alegría, sal de la vida cristiana

Estamos llamados a ser testigos de la alegría y del buen humor

Los cristianos hemos de admitir que no somos grandes expertos en el tema de la alegría

«Los cristianos hemos de admitir que no somos grandes expertos en el tema de la alegría… Con frecuencia, no damos un testimonio de alegría. Nerviosos y tensos, preocupados o superocupados, olvidamos que éste es nuestro primer apostolado, y al final parecemos más comprometidos e inútilmente sombríos que contentos de servir al Dios de la alegría». Y, sin embargo, estamos llamados a ser testigos de la alegría, de la sonrisa y del buen humor, y a convertirnos en apóstoles de un nuevo apostolado humanista: el del optimismo cristiano, que nace de nuestra esperanza en Jesús.

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