'Por una Iglesia servicio del mundo', de Antonio López Baeza en Desclée

NO al clericalismo eclesial; NO a una predicación indoctrinadora

"Una Iglesia pobre rezuma alegría, bienaventuranza"

NO al clericalismo eclesial; NO a una predicación indoctrinadora
El nuevo libro de Antonio López Baeza, en Desclée Desclée

En la Iglesia hay que respetar el estamento oficial; pero los que aman, los desprendidos, los de carácter profético, son quienes constituyen propiamente la Iglesia

(Antonio Aradillas).- El título completo del libro editado por «Desclée de Brouwer» -Bilbao 2018-, con sus 158 páginas, es el de «Por una Iglesia al servicio del mundo«, con el cristianísimo y lógico subtítulo de «Compartir la alegría de la fe», en su colección «Cristianismo y Sociedad».

Es un buen libro. Lo recomiendan todas y cada una de las palabras referidas y el nombre y actividad de su autor, «Antonio López Baeza, cura atípico, incómodo e incluso non grato, nacido en 1936 y ordenado en 1965, que ha repartido el tiempo de los cincuenta años que lleva a sus espaldas, entre la pastoral de base y la escritura», siendo autor de otros títulos bibliográficos tales como «Francisco de Asís, una luz puesta en lo alto» y «Ojos nuevos para un mundo nuevo».

Advierto con gozo que todas y cada una de las palabras que intitulan sus escritos, y que son parte entrañable y veraz de la vida del autor, son invitación presta e inexcusable para afrontar su lectura con seguridad evangélica , Por ejemplo, «al servicio del mundo», o «utilidad de algo para un fin o para el desempeño de una materia o función en beneficio de otro», es definición de la Iglesia que post conciliarmente se ha de vivir y por cuya vigencia e institución, tan digna y hasta «heterodoxamente», trabajó y trabaja el amigo, colega y homónimo Antonio.

«Mundo», «compartir», «alegría», «fe», con «Francisco», la «luz» la «puesta en alto»» y «los ojos nuevos», son palabras religiosa y terrenalmente cristianas, que para sí quisieran y debieran emplear hoy los catecismos «oficiales», el Código de Derecho Canónico, los burócratas curiales y las Cartas Pastorales de los obispos, con teología, actualidad y santa fidelida al evangelio.

 

 

 

En la antesala del libro que comento, campean estas palabras de Karl Hahner : «En la Iglesia hay que respetar el estamento oficial; pero los que aman, los desprendidos, los de carácter profético, son quienes constituyen propiamente la Iglesia, y no siempre, ni mucho menos, son los mismos que los responsables oficiales».

El listado de capítulos autobiográficos y testimoniales, es así de sugerente: «Ser cura al servicio del pueblo; NO al clericalismo eclesial; NO a una predicación indoctrinadora; No a una liturgia ritualista; SÍ a una Iglesia pobre y de los pobres; SÍ al cultivo de la vida interior; SÍ a una evangelización desde la comunidad; Gracias porque Dios cuenta conmigo para la evangelización del mundo; Gracias porque en Jesús de Nazaret se nos ha dado el modelo del humano fiel a sí mismo y Gracias por haber conocido y servido a un Dios que es amor».

No me resigno a dejar sin destacar el apartado correspondiente de la página 87, titulado «La pobreza evangélica conlleva para la Iglesia sencillez de dogma, de culto, de moral y de jerarquía«, este párrafo: «Una Iglesia pobre rezuma alegría bienaventuranza- a cuantos se acercan a ella sin prejuicios. Ella solo pretende ofrecer un hogar para el encuentro con Dios. Encuentro cuya mediación es el amor recibido y compartido gratuitamente. Una Iglesia-familia en la que no se compra ni se vende nada, porque todo se regala, todo es de todos y el mayor honor de cada miembro es poder servir a los demás, ser útil para la felicidad de otros…»

¿Hay quien dé más…?

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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