La noche había empezado con un nudo en el estómago para el Metropolitano. Una semana de dudas, reproches y poca respiración exigía un golpe sobre la mesa, y el Atlético lo dio. Con el rugido de su gente como alimento, los rojiblancos vencieron 4-1 al Brujas, dieron vuelta el empate de la ida (3-3) y sellaron su pase a los octavos de final de la Champions League.
El héroe del relato se llama Alexander Sørloth, un gigante noruego que se agiganta cuando el partido lo necesita. Firmó un hat-trick de manual: oportuno, instintivo y letal. Tres zarpazos que liquidaron las esperanzas del conjunto belga y devolvieron el alma a un equipo que alterna luces y sombras dentro de un mismo partido.
El encuentro comenzó con susto. Sørloth abrió la cuenta al minuto 23, pero Joel Ordóñez empató antes del descanso, dejando flotando la sensación de déjà vu. Simeone, que había apostado por más músculo y ritmo con Cardoso, Llorente y Giuliano, acertó con los cambios. Y fue precisamente Johnny Cardoso quien, al inicio del segundo tiempo, marcó su primer gol con la camiseta rojiblanca y encendió la tribuna.
El Atlético se adueñó del partido. Presionó, empujó y encontró en Sørloth el bisturí definitivo. El delantero culminó su faena con otros dos goles (76’ y 88’) que desataron la locura en el Metropolitano y sellaron el 4-1 final.
En la grada, la hinchada lo gritó a coro con los jugadores: “La Champions es nuestra obsesión”. Y esta vez, la frase no sonó a promesa, sino a advertencia. Liverpool o Tottenham aguardan, pero el Atleti llega con el pecho lleno y el alma encendida.

