La cuenta atrás para la última reunión del año de la Reserva Federal está marcada por un consenso inusual: prácticamente todo el mercado está convencido de que el banco central de Estados Unidos procederá a reducir el precio del dinero, llevándolo a un rango objetivo del 3,50%-3,75%.
Esta cifra no es meramente técnica. Representa la culminación de un ciclo de endurecimiento y el inicio de una nueva etapa en la política monetaria, más suave pero aún restrictiva, que influirá en las bolsas, bonos, hipotecas y divisas durante los próximos meses.
Este movimiento ha ido tomando forma reunión tras reunión.
Desde que alcanzó su máximo en 5,25%-5,50% en 2023, la Fed ha implementado dos recortes en 2025: uno en septiembre y otro a finales de octubre, dejando el tipo de referencia entre 3,75%-4,00%.
Ahora, dar el paso adicional hacia el 3,50%-3,75% sería el tercer ajuste a la baja del año y, sobre todo, un indicativo claro de que las inquietudes se están desplazando lentamente desde la inflación hacia un enfriamiento del mercado laboral y del crecimiento.
Expectativas del mercado y su importancia
Las expectativas entre los inversores han quedado claramente alineadas en los últimos días. Herramientas como CME FedWatch, que analizan los futuros de fondos federales, otorgan entre un 85% y un 90% de probabilidad a una reducción de 25 puntos básicos en esta reunión. Esto encaja con el rango final previsto del 3,50%-3,75%. En el ámbito cripto, esta misma herramienta señala una probabilidad del 87% para dicho recorte, lo que refleja cómo incluso los activos más volátiles están pivotando en torno a este escenario base.
Este análisis coincide con las proyecciones de bancos y casas de inversión que dan por hecho:
- Un recorte inmediato de 25 puntos básicos hasta el 3,50%-3,75%.
- Un mensaje “cauteloso”, sin prometer una serie rápida de bajadas para 2026.
- Una Fed que cambia su enfoque desde “subir y mantener” hacia “seguir siendo restrictiva pero suavizando gradualmente”.
Al mismo tiempo, informes recientes indican que la institución llega a esta reunión con divisiones internas: hay miembros que temen aflojar demasiado pronto con una inflación aún superior al 2%, mientras que otros consideran prioritario proteger un mercado laboral que muestra signos de desgaste. Esta fractura no impide el recorte, pero sí condiciona el tono del comunicado y la rueda de prensa con Jerome Powell.
Un vistazo al pasado: máximos y cambios en 2025
El cambio actual no puede entenderse sin recordar su origen. Después del shock inflacionario postpandemia y los efectos de los aranceles junto a la política fiscal durante la presidencia de Donald Trump, la Fed llevó los tipos hasta un rango del 5,25%-5,50% en 2023. Su objetivo era claro: contener una inflación muy por encima del 2%, aunque ello implicara encarecer notablemente la financiación para empresas, familias y gobiernos.
En 2025, el panorama macroeconómico comienza a transformarse:
- La inflación general desciende con fuerza; sin embargo, las medidas subyacentes permanecen por encima del objetivo del 2%.
- Las proyecciones internas de crecimiento para 2025 se revisan a la baja: pasan del 2,1% al 1,6%, marcando una tendencia hacia más desempleo e inflación superior a lo estimado anteriormente.
- El mercado laboral pasa de estar “muy caliente” a “enfriándose”: menos creación de empleo y ligero aumento del desempleo aunque todavía en niveles bajos.
Con este telón de fondo, la Fed da su primer paso en septiembre con un recorte de 25 puntos básicos hasta el 4%-4,25%, anticipando más reducciones para lo que queda del año. A finales de octubre se produce otro ajuste hasta el 3,75%-4,00%, además se pone fin al programa de endurecimiento cuantitativo deteniendo así la reducción en su cartera de bonos. El movimiento esperado para diciembre sería entonces la tercera acción dentro este giro hacia una política menos restrictiva pero aún lejos de los niveles cero previos.
Indicadores probabilísticos y el rol del FedWatch
En este contexto complejo, el indicador FedWatch se ha convertido en un referente habitual para operadores y analistas. Varios análisis recientes destacan:
- Probabilidades alrededor del 85%-90% para un recorte de 25 puntos básicos en diciembre.
- Una estimación específica muy citada dentro del ámbito criptográfico es la probabilidad del 87% para dicha bajada.
- Un aumento notable en esas probabilidades respecto a semanas anteriores tras comentarios más dovish por parte figuras clave como el presidente de la Fed neoyorquina, John Williams.
Esta interpretación no es fija. Varios informes económicos destacan que las probabilidades han fluctuado considerablemente debido a mensajes contradictorios dentro del FOMC y algunos datos sobre inflación más resistentes a lo esperado. Sin embargo, lo cierto es que estas últimas jornadas muestran una expectativa clara: se espera ese recorte; lo realmente incierto es cómo será interpretado ese mensaje para 2026.
Perspectiva desde la Fed: recortar sin promesas excesivas
Aunque todos los ojos están puestos especialmente en el movimiento sobre tipos de interés, lo crucial será también el discurso posterior. Varios análisis coinciden en que la Fed intentará equilibrar tres ideas fundamentales:
- Reconocer avances en materia inflacionaria y señalar un enfriamiento del mercado laboral como justificación para llevar a cabo dicho recorte.
- Subrayar “la dependencia respecto a los datos”, evitando comprometerse con una secuencia rápida de bajadas durante 2026.
- Mantener una etiqueta política “restrictiva”, aun con tipos situados entre el 3,50%-3,75%, para no dar pie a pensar que ya ha concluido su lucha contra la inflación.
El propio Powell ya ha indicado previamente que los riesgos “ya no se orientan claramente hacia inflaciones”, sino que comienzan a desplazarse hacia cuestiones laborales; esto justificaría moverse “hacia una posición neutral”. Sin embargo también proyectan una inflación PCE cercana al 3% para 2025; por encima del objetivo establecido en un 2%. Este matiz explica por qué desean evitar transmitir un mensaje triunfalista.
Efectos sobre mercados: bonos, dólar y criptomonedas
Un ajuste al rango del 3,50%-3,75% tendrá diferentes repercusiones según cada activo:
- Bonos soberanos estadounidenses:
- Ya han anticipado gran parte del movimiento; sus rendimientos han disminuido desde máximos previos.
- Un tono más dovish podría seguir comprimiendo las tasas tanto en tramos medios como largos.
- Bolsa estadounidense:
- Los activos considerados riesgosos han experimentado un repunte considerable últimamente gracias a las expectativas sobre futuros recortes.
- Lo más relevante ahora será qué orientación se dará hacia 2026; si hay un mensaje duro podría detener esta tendencia alcista.
- Dólar:
- Un recorte ya descontado no necesariamente provocará grandes variaciones por sí mismo.
- La clave será si la Fed rechaza firmemente cualquier idea sobre prolongados ciclos descendentes.
- Criptomercado:
- Recientes informes indican que los traders cripto siguen atentamente tanto al FedWatch como a las intervenciones públicas de Powell dentro de un entorno altamente volátil.
- Generalmente hablando ,un contexto con tipos ligeramente más bajos suele estimular mayores apetitos por riesgo aunque esta correlación no siempre resulta perfecta.
Para nuestra economía real significa tener:
- Hipotecas ligeramente más asequibles comparadas con los picos observados durante 2023 aunque aún lejos de mínimos históricos.
- Condiciones mejoradas respecto al financiamiento empresarial; especialmente notorias durante emisiones futuras deuda intermedia.
- Menor presión sobre balances públicos contribuyendo así aliviar costos relacionados con intereses sobre deuda emitida por el Tesoro estadounidense.
Lo que está en juego para la economía global ante esta decisión
La resolución adoptada por la Fed tendrá repercusiones mucho más allá delle fronteras estadounidenses. Bancos centrales alrededor del mundo —desde el BCE hasta entidades monetarias ubicadas tanto en América Latina como Asia— estarán atentos cada giro emanante desde Washington mientras calibran sus propias estrategias monetarias. Con unos tipos fijados entre el 3.50%-3.75%, podríamos observar:
- Una leve disminución presión ejercida sobre divisas emergentes frente al dólar estadounidense.
- Mayor margen disponible para otros bancos centrales si deciden aflojar políticas sin temor inmediato ante fuga masiva capitales.
- Una reconfiguración total respecto rendimientos globales afectando directamente flujos destinados tanto deuda soberana como corporativa.
Todo esto mientras nos encontramos ante un enfriamiento global económico persistente donde tensiones comerciales continúan latentes sumándose además altos niveles deuda pública enfrentadas por muchos gobiernos actuales. En este tablero complejo cada cuarto punto decidido por parte d ela Fed tiene mucho más peso real frente fría aritmética podría sugerir.
La última reunión programada durante este año no solo concluirá periodos intensivos ajustes monetarios llevados acabo Estados Unidos sino también marcará inicio nuevo ciclo financiero global donde cada palabra pronunciada por Powell tendrá tanto peso como eventual recorte efectivo realizado.

