No hay evidencias de que con estas fórmulas se garantice una muerte indolora
El colmo de los despropósitos acaba de ser denunciado en EEUU por parte de varios abogados de condenados a muerte, noticia de la que se hace eco el portal ‘RT‘, y que cuando menos pone los pelos de punta al comprobar hasta qué extremo han llegado las cosas en ese país donde esta máxima pena está a la orden del día.
Según parece, y debido a la escasez de suministros para las inyecciones letales, -algo que se viene denunciando desde hace meses y que afecta a los estados de Ohio, Missouri, Texas, Georgia, Florida y Arizona- los funcionarios encargados de cumplir con las sentencias de muerte por inyección letal ejecutan a los presos con medicamentos utilizados para la eutanasia de animales.
UN BARBITÚRICO
Se estaría empleando así pentobarbital. Para colmo de males, sin embargo, también son escasos los suministros de este medicamento, por lo que los estadounidenses se ven obligados a producir cócteles diversos y usarlos a pesar de que no están ni mucho menos homologados.
Este jueves 10 de octubre fueron ejecutados sin ir más lejos dos presos en el estado de Arizona y Texas a través de una inyección letal con un nuevo compuesto médico no acreditado a nivel federal y que contenía este componente.
Los abogados habían presentado infructuosamente ante la Corte Suprema del país una demanda argumentando que el uso del nuevo fármaco es inconstitucional, y pidieron al menos retrasar la condena. Ni caso.
¿MUERTE INDOLORA?
Uno de los ejecutados es Michael Yowell, que fue condenado a pena de muerte por asesinar a sus padres hace 15 años. Se ha convertido en el primer preso en Texas que ha sido ejecutado mediante pentobarbital. Según su defensa, no hay evidencias de que el pentobarbital garantiza la muerte indolora. Con la misma sustancia fue ejecutado en Arizona Edward Schad, quien fue condenado por el asesinato de un hombre en 1978.
«Hay cierta posibilidad de que el pentobarbital que se usó estuviera contaminado, lo que crea el grave riesgo de que el proceso de inyección letal pueda ser muy doloroso o pueda causar discapacidad parcial sin matar»,
dijo en un comunicado Deborah Denno, profesora de Derecho de la Universidad de Fordham.

