Salga a explorar las zonas más remotas de la cordillera de Cairngorms y, con un poco de paciencia (y un poco de suerte), quizás hasta consiga ver algún gato salvaje escocés (en la imagen).
Estos depredadores son una versión más feroz y más grande del gato común, con una cola más gruesa y mechones de pelo en las orejas. Pueden quedar tan pocos como 100 ejemplares en libertad.
Los senderistas a menudo se sorprenden cuando se encuentran con un urogallo en el bosque. Es un ave grande, del tamaño de un pavo, y el macho tiene un plumaje muy distintivo.
Esa carita tan traviesa que le mira desde un serbal puede que sea una marta. Estas criaturas tan veloces son poco comunes en el resto de Gran Bretaña, pero están bien asentadas en Escocia.

