De jefe del régimen a acusado por narcoterrorismo
Nicolás Maduro comparecerá este lunes ante un tribunal federal de Estados Unidos acusado de graves delitos vinculados al narcotráfico internacional y al crimen organizado. Lo hará acompañado de su esposa, Cilia Flores, figura clave del chavismo y señalada como parte activa del entramado delictivo que convirtió a Venezuela en un narco-Estado.
La escena judicial supone un golpe devastador para el relato de la izquierda, que durante años presentó al chavismo como un proyecto político cuando en realidad funcionaba como una organización criminal incrustada en el poder.
Los cuatro cargos que enfrenta la cúpula chavista
La acusación del Departamento de Justicia de EE. UU. se articula en cuatro cargos centrales, todos de extrema gravedad:
- Conspiración de narcoterrorismo
El más grave. Maduro y Flores están acusados de dirigir una red criminal que utilizó el narcotráfico como herramienta política y económica, colaborando con organizaciones armadas y carteles internacionales. - Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos
La Fiscalía sostiene que el régimen facilitó durante años el envío de toneladas de cocaína, usando aeropuertos, puertos, rutas aéreas y protección militar venezolana. - Posesión de ametralladoras y artefactos destructivos
El chavismo no solo traficaba drogas: también empleó armas de guerra para proteger rutas, silenciar rivales y mantener el control territorial. - Conspiración para poseer armas de guerra
Este cargo demuestra que la militarización del régimen formó parte de un plan criminal y no de una estrategia defensiva del Estado.
Las penas asociadas a estos delitos pueden alcanzar la cadena perpetua.
Cilia Flores: el poder en familia
La presencia de Cilia Flores en el banquillo confirma que el chavismo operó como un clan mafioso. Exfiscal, exdiputada y pieza central del poder, su entorno familiar ya fue condenado en EE. UU. por narcotráfico, un escándalo que la izquierda minimizó durante años.
Hoy, esa coartada se derrumba.
Un historial criminal más amplio
Según la acusación, Maduro fue responsable de:
- Proteger carteles de la droga.
- Utilizar a las Fuerzas Armadas como escolta del narcotráfico.
- Reprimir violentamente a la oposición y a la sociedad civil.
- Destruir la separación de poderes para garantizar impunidad.
- Saquear las arcas públicas mientras millones de venezolanos huían del país.
Todo ello bajo el silencio o la justificación de buena parte de la izquierda internacional.
No es ‘lawfare’: es crimen organizado
Este proceso no juzga una ideología ni una opción política. Juzga delitos.
Delitos documentados, investigados durante años y ahora expuestos ante una justicia independiente, algo inexistente en la Venezuela chavista.
El principio del fin de la impunidad
La comparecencia de Maduro y Cilia Flores ante un juez estadounidense marca un antes y un después. Por primera vez, los responsables del desastre venezolano no se juzgan a sí mismos.
Este lunes no se sientan solo dos acusados.
Se sienta un régimen que confundió revolución con narcotráfico.
