Unidas Podemos está cada vez más asediada por uno de los problemas que ha condenado con mayor dureza desde su nacimiento: la corrupción.
Un mal endémico en nuestra clase política, que ahora señala nada menos que al líder del partido: Pablo Iglesias.
El Tribunal de Cuentas ha investigado los tres contratos con Neurona, por un total de 360.000 euros. Las “facturas infladas” llevaron a que los propios abogados de Podemos hablasen de “irregularidades financieras” y a que, más tarde, se concluyese que las cuentas del partido podían incurrir en delito: fraude electoral y falsedad en documento mercantil.
Todo esto llevó a que se pidiese la declaración de Juanma del Olmo (responsable de la campaña electoral de Podemos), Rocío Val (gerente del partido) y Daniel De Frutos (tesorero). Ahora mismo, el juez investiga los delitos de malversación de caudales públicos y de apropiación indebida. Además, se intenta aclarar si existe una ‘caja B’ en Podemos.
Hubo otros casos menos mediáticos, pero patentes: María Teresa Fernández (malversación de caudales públicos como vicealcaldesa de Fuenlabrada), Covadonga Peremarch (corrupción como parlamentaria en las Cortes Valencianas), Rosa y Paloma Agudo (insolvencia punible en Valdemoro), Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer (prevaricación y malversación de caudales públicos en Madrid), Francisco Cano (estafa piramidal en Cádiz)…