Cándido Méndez, quien fue secretario general de UGT desde 1994 hasta 2016, lanzó una bomba en plena televisión.
En el programa Espejo Público de Antena 3, relató cómo una simple sugerencia dirigida al presidente del Gobierno le costó un torrente de críticas. «Me dieron más palos que a una estera», comentó con ironía, comparando el linchamiento mediático con el tradicional apaleo de esteras para limpiarlas. Todo esto, por plantear que Sánchez dejara su puesto como secretario general del PSOE mientras se encuentra en La Moncloa.
Esta anécdota no es un hecho aislado. Méndez, voz reconocida dentro del sindicalismo español, lleva años señalando el rumbo que ha tomado el partido. En noviembre de 2025, durante un homenaje a Javier Lambán en Zaragoza, defendió las ideas del exbarón aragonés frente a las concesiones a los independentistas. «La mejor manera de honrar su memoria es defendiendo sus ideas», expresó, lamentando que el coste económico «se dispare» debido a acuerdos con Bildu y ERC. En ese evento se dieron cita destacados críticos como Felipe González, Alfonso Guerra y Emiliano García-Page, quienes abogan por un PSOE más enfocado en la institucionalidad y alejado de los extremismos.
Antecedentes de un veterano incómodo
Méndez no es novato en este tipo de situaciones. Aunque ya está jubilado, su influencia sigue presente y ha cuestionado en numerosas ocasiones la dirección marcada por Sánchez. En junio de 2023, durante una intervención en Telemadrid, lamentó la falta de consensos para España y advirtió sobre la «sobrecarga ideológica» que caracteriza al Gobierno actual, alineándose con voces como la de Nicolás Redondo. En enero de 2026, publicó un artículo en El Mundo, donde se preguntaba cuánto más podría soportar España la «incertidumbre y polarización» generadas por esta legislatura, nacida del grito «somos más» pero dependiente de minorías.
Sus declaraciones resuenan en un PSOE golpeado por escándalos. La UCO ha destapado casos de nepotismo en la Faffe andaluza, involucrando a la sobrina de Méndez entre los 84 contratos irregulares vinculados a socialistas. Situaciones como la del hermano de Sánchez, quien ocupa un cargo cuestionable en Badajoz, o casos similares en ayuntamientos refuerzan la percepción de un partido sumido en una crisis interna. A pesar de su pasado en UGT, Méndez se presenta como una voz reformista que rinde homenaje a legados como el de Lambán, contrario a pactos con figuras como Puigdemont.
¿Qué consecuencias trae esta andanada?
El «calvario» vivido por Méndez evidencia profundas fracturas dentro del partido. Algunos críticos consideran que la crisis tras la salida de Lambán representa una oportunidad para una catarsis: regresar a los consensos forjados durante la Transición, pactar con el PP en cuestiones esenciales y rechazar que Bildu sea considerado «amigo» mientras el PP es visto como «enemigo», tal y como afirmó Guerra. Por su parte, Page advierte sobre las «espadas de Damocles» representadas por figuras como Ábalos o Koldo, cuyas grabaciones podrían salir a la luz.
Si Sánchez decide ignorar estas voces críticas, el riesgo para el PSOE será mayor aislamiento político. Méndez sugiere separar funciones: el presidente debería centrarse exclusivamente en gobernar mientras que el secretario general se dedique al partido. En un clima marcado por escándalos de corrupción –que van desde el caso de Leire Díez hasta redes clientelistas– ignorar las advertencias de veteranos como él podría profundizar aún más la crisis electoral anticipada.
