España arranca 2026 sumida en un pesimismo histórico sin parangón.
Y el motivo de fondo es el socialista Pedro Sánchez, quien sigue alardeando de que la economía va como una moto y de que el país nunca estuvo mejor que ahora.
Las cifras son alarmantes: solo el 14% de los ciudadanos considera que la situación política mejorará a lo largo de este año, mientras que un 21% alberga esperanzas de una recuperación económica.
Estas estadísticas representan el nivel más bajo de confianza desde que se llevan a cabo estas encuestas, reflejando una pérdida progresiva de esperanza que ha marcado el mandato del marido de Begoña en La Moncloa.
La moral colectiva va en caída abrupta.
En enero de 2022, cuando la guerra de Ucrania apenas comenzaba, el 31,3% de los españoles creía que las cosas mejorarían en el ámbito político.
Esa tercera parte de optimistas ha ido desvaneciéndose con el tiempo, pasando por un 15,8% en 2023 y un 15% en 2024, hasta llegar al actual mínimo del 14,2%.
Esto no es simplemente una fluctuación pasajera; se trata de una tendencia constante de desconfianza que se ha ido fortaleciendo con cada nuevo año bajo el Gobierno socialista.
La percepción sobre la economía sigue un patrón similar, aunque su descenso es menos pronunciado.
Hace cuatro años, cerca del 30% de los españoles esperaba mejoras económicas.
Ahora, esa expectativa se ha reducido a mínimos históricos alrededor del 21%, después de caer desde el 29% en 2023 y el 25,6% en 2024.
La inflación provocada por la guerra en Ucrania en 2022, que disparó los precios de los productos básicos a niveles récord, dejó una marca indeleble en la confianza ciudadana que aún no logra recuperarse.
Este año no tomamos uvas; tomamos chistorras.
🔁RT pic.twitter.com/tmvhajyzjW— Javier Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna (@PerezRoldanJM) December 31, 2025
Las mujeres, el grupo más desilusionado
Uno de los hallazgos más reveladores de esta encuesta es el pesimismo que afecta especialmente a las mujeres.
Este colectivo ha sido históricamente uno de los más leales al voto por Sánchez. Solo el 15% confía en que la situación política mejore, cifra muy parecida al 15,8% entre los hombres. Sin embargo, la diferencia se hace evidente al analizar las expectativas económicas personales. Entre las mujeres, apenas un 17,5% espera mejorar su situación personal; por otro lado, una mayoría del 54,1% cree que todo permanecerá igual, lo cual refleja una sensación particularmente intensa de estancamiento.
Este deterioro en la confianza femenina no es fortuito. La divulgación de informes por parte de la Unidad Central Operativa, que recogen actitudes machistas atribuibles a figuras socialistas como el exministro José Luis Ábalos, ha coincidido con un notable descenso en la confianza entre este electorado que tradicionalmente había apoyado al Gobierno. Lo que antes era un sólido respaldo electoral ahora se ha convertido en un grupo profundamente escéptico respecto al futuro político y económico del país.
Desánimo generalizado en todas las edades
El pesimismo no conoce límites generacionales. Entre los jóvenes, únicamente un 21,1% confía en que la economía mejorará en 2026; más de la mitad prevé un empeoramiento. En el grupo de edad entre los 36 y los 59 años, el optimismo asciende levemente hasta el 26,8%, pero sigue siendo mayoritario el pesimismo con un 50,9%.
Entre los mayores de 60 años, la confianza cae aún más: solo un 15% cree que habrá mejoras económicas y un alarmante 54,5% piensa lo contrario.
Incluso entre quienes votan al PSOE hay un palpable desánimo.
Solo el 16% confía en una mejora económica para España este año frente a un abrumador 55,3% que anticipa lo contrario. En cuanto a la política nacional, apenas un 21% cree que haya cambios positivos mientras que un contundente 52,4% opina lo opuesto. Este dato es revelador: ni siquiera quienes respaldan al Gobierno tienen fe en su capacidad para revertir esta situación.
En la oposición también se comparte este diagnóstico casi uniforme.
Entre los votantes del PP, un asombroso 86% prevé un deterioro político; esta cifra asciende hasta el 91,1% entre quienes apoyan a Vox. Los optimistas son escasos: apenas superan el 4% y el 3%, respectivamente. Esto pinta un panorama sombrío y desgastado donde reina la desconfianza sobre cómo evolucionará el clima político.
Del optimismo al conformismo
Lo más impactante es cómo ha cambiado la mentalidad colectiva. Los españoles ya no aspiran a avanzar; su prioridad ahora es simplemente mantenerse a flote. En enero de 2022, cerca del 24% confiaba en que su situación económica personal mejoraría durante ese año. Con el tiempo ese porcentaje se ha estancado alrededor del 20%, mientras aumenta quienes piensan que «seguirá igual», superando ya la mitad en casi todos los grupos sociales. Esta evolución del «mejoraré» hacia «seguiré igual» refleja una sociedad cuyas expectativas han disminuido drásticamente.
Las presiones que vienen
Mientras los españoles enfrentan con recelo lo que trae consigo este nuevo año, nuevas presiones amenazan sus economías familiares. La vivienda se erige como uno de los problemas principales para casi cuatro décimas (39,9%) del electorado, ya anticipando nuevos incrementos. Tras dos años y medio bajo lo conocido como «Ley Sánchez» sobre vivienda, se prevé una nueva escalada: hasta un aumento del 7% para compra y del10 % para alquiler según las proyecciones disponibles. Este escenario llega cuando ya hay presión sobre la capacidad adquisitiva de las familias españolas.
Además, Sánchez alcanza este primero de enero las cien subidas impositivas desde su llegada a Moncloa. Aunque estas medidas fiscales son justificadas por su Gobierno como necesarias para financiar servicios públicos esenciales, han alimentado esa sensación creciente entre los ciudadanos: cada vez sienten que más recursos son absorbidos sin obtener mejoras tangibles en su calidad de vida. La combinación entre mayores impuestos y precios elevados junto con perspectivas económicas sombrías forma una mezcla explosiva para la confianza ciudadana.
Contraste entre lo oficial y lo personal
Surge un contraste interesante en los datos recientes.
Mientras cerca del 61 % de los españoles considera que 2025 fue un mal año para España como nación, solo un 55 % opina lo mismo respecto a sus familias y circunstancias personales. De hecho, casi siete de cada diez (69 %) confían en que 2026 será mejor para ellos y sus seres queridos. Este fenómeno revela una España dividida entre una percepción de crisis nacional y experiencias personales más resilientes, aunque estas comienzan a mostrar ciertos signos de debilidad.
Además, la ciudadanía muestra preocupación por el impacto laboral de la inteligencia artificial.
Dos tercios creen que destruirá puestos de trabajo, mientras que solo un 38 % piensa que generará nuevas oportunidades. A ello se suma que el 80 % anticipa un aumento del calentamiento global en 2026 y el 73 % prevé más fenómenos meteorológicos extremos en España.
Instituciones en caída libre
La desconfianza trasciende al Gobierno central.
Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 52,8 % de la ciudadanía tenía mayor confianza en los partidos políticos hace cinco años. De cara al futuro, casi el 49 % prevé menos confianza en ellos dentro de cinco años, y el 37,4 % anticipa una disminución similar hacia el Gobierno español.
Las únicas instituciones que mantienen cierta credibilidad son la Constitución de 1978, con un 6,4 sobre 10, y el Tribunal Constitucional, con un 5.
Un 70,4 % teme que aumenten las diferencias sociales y económicas en la próxima década, mientras que el 44,5 % considera probable un mayor desempleo. Además, casi el 62 % piensa que podría haber más violencia. Estos datos indican visiones pesimistas no solo a corto plazo, sino proyecciones de un futuro más desigual y conflictivo.
El factor redes sociales
Un dato destacado es que el 30,4 % de la ciudadanía afirma que las redes sociales e internet han influido más en sus opiniones políticas que la televisión (28,8 %). Este cambio en los canales informativos podría amplificar tanto la difusión de información como de desinformación, contribuyendo a la polarización y al pesimismo generalizado.
A pesar de que el 57,6 % declara tener «mucho o bastante» interés por la política —un aumento notable respecto a 2021—, este no se traduce en confianza, sino en preocupación y descontento. Los españoles siguen atentos a la política, pero lo que observan les deja profundamente desanimados.
El balance es claro: el 67,7 % asegura que lo negativo pesa más que lo positivo en la situación actual del país, mientras que solo un 26,8 % se inclina por el optimismo. Con estas perspectivas, 2026 se perfila como un año de contrastes marcados entre expectativas ciudadanas y realidad política, profundizando la crisis de confianza hacia el Gobierno Sánchez.
