Victor Entrialgo de Castro

Un agujero en el hielo

Un agujero en el hielo
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Como esos agujeros que hacen en el hielo los osos polares para guardar víveres para cuando sean necesarios, asi decía Julián Marias que tiene que hacer el hombre con la felicidad. Hacer acopio de ella. Y así, poder seguir tirando en los momentos dificiles, cuando los humanos perdemos y tenemos que seguir adelante. El maestro tenía razón aunque es cierto que la felicidad te atrapa a ti más bien que tú a ella.

Cuando damos la vuelta al Cabo de hornos del calendario, cuánta gente tiene que hacer uso de esa reserva de buenos momentos para pasar los malos. Cuánta gente lo está sufriendo, y lo está consiguiendo. Tenemos los hospitales y las calles llenos de héroes y heroínas a los que no felicitamos lo bastante. Tenemos que pensar que resistiremos. Es el principio de toda supervivencia.

Al hombre le interesa la verdad. A la mujer la realidad. Y no necesita discutirla ni debatirla sino atravesarla, sin perder un instante en dibujarla.

Con la verdad el hombre se orienta y hace un agujero en el hielo para pescar, mientras la mujer puede y tiene que patinar muchas veces sobre el hielo sin preguntarse que hay debajo.

Muchos tienen motivos para que se acabe el año y esperan festejar la llegada del nuevo con tracas y voladores, confiando en poder cambiar lo malo de este año comiéndose las uvas a puñaos. Pero la vida es un continuo.

A pesar del calentamiento global, hemos tenido el año pasado multitud de disparos a la emoción, que nos han dejado hielo para congelarnos las arterias. Y mucho.

Empezó con las secuelas de un Bataclán, y el terrorismo yihadista golpeando salvajemente en Paris, Bélgica o recientemente Berlin. El auge de los populismos, con la ligereza de Lipotevski y la posverdad, el Brexit y el agujero que ha hecho en la Unión europea, nuestro Parlamento degradado en camiseta, la política simplificada en el hemiciclo por cabreros con sudaderas con eslóganes y ganas de llamar la atención como sea y luego un montón de corderillos detrás un gurú con coleta; y desde fuera nos llega la crisis de los refugiados, Incertidumbres como la anexión rusa de Crimea o la llegada a la presidencia de EEUU, el Presidente «IM», el impensable, impresentable impredecible, Donald Trump, con malas artes y nula experiencia política a la Casa Blanca. El populista que se ha servido de la mentira para alcanzar el poder dice ahora para justificarse ante la expulsión por Obama de los piratas informáticos, que los ordenadores no son seguros. Que el que quiera mandar algo de forma segura lo haga a la antigua usanza, con heraldo y salvoconducto. Estaría bueno que Donald Trump resultase a ser el Salvador de la escritura a mano y el género epistolar.

Pero entre tanto se ha abierto un agujero en el hielo entrando en vigor en Siria un acuerdo de alto el fuego entre el Régimen de Assad y la Oposición, con la esperanza que sea el principio del fin de tanto horror y tanta destrucción.

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