Raloch

Música celestial

Música celestial
Referéndum del 1-O en Cataluña

Ayer pasé todo el día pegado al televisor, y lo que vi, por desgracia no me sorprendió. Siempre supuse que lo habría. Quizás con alguna pequeña variante, fue prácticamente lo esperado.

No habrá referéndum el 1- O. ¿Cuántas veces hemos oído eso al Gobierno? Servidor perdió la cuenta, parecía un disco rayado. Cierto es que a lo que hubo no se le puede denominar como tal, pero no es menos cierto que el catalán que quiso votó, era lo que querían, y lo demás es música celestial.

El actual presidente de la Generalitat, el anterior, el vicepresidente y la presidente del Parlament, votaron sonriendo tranquilamente, rodeados de cámaras. La votación del diputado de ERC, que prometió dejar el escaño a los dieciocho meses, pero que sigue chupando del presupuesto, fue un espectáculo; se anuncia en la tele, al cabo de un rato aparece, vota, saluda a todo el mundo, está de tertulia el tiempo que quiere y se va cuando le da la gana. En ambos casos ni un policía en el horizonte. ¿No se enteraron? , ¿O les dieron órdenes de no enterarse? ¿No debería haberse impedido que votasen cuatro o cinco personas clave? Se les dio el triunfo en la mano.

Se han visto colas muy numerosas para votar en patios de los colegios, y en la acera de enfrente varios furgones de la policía aparcados, pero ningún policía.

¿Multarán a los que han colaborado en las mesas, como han amenazado? Son perfectamente identificables por las grabaciones de la tele.

Espectáculo bochornoso el de los Mossos increpando airadamente a la Guardia Civil. ¿Por qué? Sencillo. Cuando se reúne la Comisión de Coordinación, el Mayor de los Mossos, en un ejercicio de arrogancia, desprecio, incluso falta de la más elemental educación, manda al tercero de a bordo y todos tan tranquilos. En otro país, automáticamente se militariza a los Mossos y al Mayor se le ordena por escrito que se presente inmediatamente ante el coronel coordinador, de lo contrario arrestado por insubordinación al mando. A ver si tenía un par para no presentarse.

No culpo a la Policía ni a la Guardia Civil, ni mucho menos, todos mis respetos para ellos, sino a los responsables políticos para los cuales lo importante es «hacer amigos» y «caerle bien a más que a menos». Ya han visto el resultado. ¿Seguirán así? ¿Quieren más de lo mismo?

El problema más grave viene a partir de hoy. ¿Qué pasará si, tal como han pregonado, los secesionistas proclaman la independencia?

El gobierno, que no se atrevió a hacer lo que debía en su momento, ¿se atreverá ahora, que tendrá un coste mucho mayor? Mejor me rio.

Vaticino que si la proclaman, en un plazo de unos seis años, la República Catalana estará reconocida suficientemente a escala internacional, e integrada en muchos organismos oficiales. Todo es cuestión de que haya países, y los habrá, a los que le convenga que sea así. A España la presionarán, la mandarán callar y asunto concluido. Todos somos buenos.

Los secesionistas han jugado muy bien sus cartas, y han sido muy pacientes. Otros, con este gobierno, hace tiempo que habrían proclamado la independencia. Eso hay que reconocérselo.

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