Esta noche, Pedro Sánchez se ha acostado de mal humor; en su reciente discusión parlamentaria con Abascal, el líder de VOX ha llevado su atrevimiento hasta el punto de llamarle dictador; ¡dictador él, todo un líder progresista y democrático! ¡él, que tanto está haciendo por derrotar a la ultraderecha!
Le cuesta conciliar el sueño; en momentos como ese, nuestro Presidente del Gobierno acostumbra concentrarse en hacer planes; ese suele ser el mejor método para ser atrapado rápidamente por el sueño.
Lo peor no fue el insulto que acaba de recibir; lo terrible ha sido que el debate lo retransmitieron en directo.
Hay que acabar con eso. El primer paso será fundir todas las Cadenas fieles en una sola y, mediante el correspondiente Decreto, acabar con las pocas insumisas que van quedando; sí, quién controla la información es también el amo de la opinión pública. Y de eso se trata.
Televisión única y no se hable más. Tal vez con dos Cadenas para guardar las apariencias. De cualquier forma ¡lentejas para todos!
Le viene a la memoria lo que le contaba su padre acerca de los primeros tiempos de la tele: en hora punta se atrevían a emitir obras de teatro como “Macbeth” o “La vida es sueño”, películas como “La quimera del oro” que, encima, ¡es muda!, Zarzuela…
¿Le convendría eso? No, demasiada cultura. Franco se podía permitir ese lujo porque, siempre con el garrote en la mano, ¡así, cualquiera! Decididamente, mejor no dar pistas a la gente, no vaya a ser que se pongan de repente a razonar y la liemos.
La primera etapa ha de ser esa. Con el control total de la información, sus siguientes pasos progresistas tendrán mucha menos oposición.
Es preciso, después, conquistar Madrid. La pérfida Ayuso es el principal bastión del enemigo. Eliminada ella, el resto caerá en mis manos como fruta madura.
Con todo el país sometido, el siguiente avance ha de ser hacia la unidad política. El invento de las autonomías me está dando demasiados quebraderos de cabeza; por si fuera poco, los separatistas no han parado de humillarme, de dejarme en ridículo. ¡Se van a enterar de quién es Pedro Sánchez!
Un Decreto de Unificación y se acabaron para siempre los Partidos Políticos. Llamar PSOE a ese total no me parece lo más adecuado. Habrá que buscarle un nombre que suene menos a antiguo. Desde luego, un nombre que no contenga la palabra “partido”. Me gusta más “movimiento”, aunque será preciso buscarle un buen apellido. Lo consultaré mañana con Bolaños, a ver si se le ocurre algo. Aunque, conociendo al personaje, lo dudo mucho. Tal vez Oscar Puente… No, ese tampoco.
Otro obstáculo con el que debo acabar, que no deja de darme problemas a la hora de conseguir mejoras progresistas: esos Sindicatos y esa Patronal, siempre enfrentados.
¡Qué idea! ¿Y si los uniera bien unidos? ¡Perfecto! Una sola cabeza, absolutamente sometida, y se acabaron los problemas.
Al producto lo seguiré llamando Sindicato para guardar las formas. Bien controlado todo, los avances sociales que no paran de ocurrírseme irán llevando el progreso a todas las clases sociales.
¡Este Abascal! ¡Mira que atreverse a llamarme dictador! La culpa la tienen las Cortes. Claro, al personal le das a elegir y al momento aparecen como setas listillos ofreciendo el oro y el moro; y, como la gente vota a lo que le echen, en cuanto te quieres dar cuenta, ya tienes un montón de Partidos que no paran de dar guerra.
Hay que crear unas nuevas Cortes. Y nada de elecciones. ¿Para qué? ¿Qué sabrá la gente lo que le conviene?
A los Nuevos Diputados los nombraré yo y se acabó lo que se daba.
Aunque llamarles Diputados, sería como mentar la soga en casa del ahorcado. Ya procuraré que se me ocurra algo. ¿Tal vez Bolaños…? No, mejor, no.
El problema de los jueces insumisos será más fácil de resolver; una vez fuera de juego el PP y los demás Partidos, hasta podré permitirme el lujo de dejarles funcionar con cierta libertad. Como las Leyes serán de mi exclusiva competencia y la obligación de los Tribunales es aplicarlas… ¡A ver quién es el guapo que se atreve a decir ahora que España no es un Estado de Derecho!
Me parece que ya lo tengo todo.
¡Qué va!¡Se me olvidaba lo más importante! Mientas continúe oficialmente vigente la Constitución actual, no faltarán fascistas con ganas de tocarme las narices.
Referéndum para aprobar un bien elaborado texto que recoja claramente la nueva situación y tira millas.
Por supuesto, sin Monarquía ni gaitas. Aquí, el único Caudillo vitalicio seré yo.
El Referéndum lo ganaré con más del noventa por ciento de los votos a favor. Y si veo que va a salir otra cosa, con esconderme detrás de una cortina y meter en las urnas lo que me convenga, asunto solucionado.
¡Ya está!
Si hubiera dejado algún cabo suelto, tal vez Bolaños… No, mejor no.
Su último pensamiento antes de caer en brazos de Morfeo fue “conseguiré pasar a la Historia como el héroe que barrió definitivamente de España todo resto de franquismo”
¡Con un par!