El esperpento de los fondos europeos: cuando el Gobierno no sabe ni gastar el dinero que le regalan.

El esperpento de los fondos europeos: cuando el Gobierno no sabe ni gastar el dinero que le regalan.

La gestión de los fondos europeos por el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez es, sin paliativos, un soberano esperpento administrativo y político. Se trata de un caso de mediocridad inoperante activa (MIA), analfabetismo funcional en el poder y descontrol absoluto de recursos públicos, que ha dejado a España incapaz de aprovechar los fondos que Bruselas nos otorga generosamente.

Incapacidad manifiesta y despilfarro crónico

En 2025, España solo utilizó el 27% de los fondos europeos disponibles, y el resto se perdió por falta de proyectos, parálisis administrativa y bloqueo político. Ministerios clave, como Juventud e Infancia o Inclusión, gastaron el 0,5% y 3,3% de sus partidas, mientras miles de menores migrantes permanecían desatendidos. La consecuencia: 60.000 millones de euros en préstamos europeos no solicitados, y más de 30.000 millones por repartir, muchos de los cuales serán devueltos por incapacidad de ejecución.

Los fondos que sí se utilizan se administran de manera opaca y discrecional, con contratos de obra y bienes y servicios con sobrecostes crecientes, subvenciones a ONG afines, televisiones públicas infladas y una administración paralela que degrada día tras día los servicios básicos: sanidad quebrada, carreteras sin mantenimiento, vías de ferrocarril deterioradas, limpieza deficiente, abandono de bosques y cauces fluviales, y un largo etcétera.

Mientras tanto, la deuda pública española supera ya los dos billones de euros y no deja de crecer, y se proyecta que, debido a la incapacidad de gestión, la factura de los Next Generation repercutirá sobre generaciones futuras entre 2028 y 2058. La improvisación política y la ausencia de Presupuestos Generales desde hace tres años han convertido los fondos europeos en una herramienta de supervivencia del gobierno, no en un instrumento de desarrollo.

Comparación internacional: España frente a Italia, Francia y Alemania

El contraste con otros grandes beneficiarios de los fondos europeos es demoledor:

PaísFondos asignados (millones €)Fondos ejecutados (%)Comentarios
España163.00043%Mayor parte no solicitada; incapacidad de cumplir hitos; parálisis política; devoluciones previstas.
Italia191.00080%Cumplimiento acelerado de hitos; inversión productiva efectiva; reformas estructurales implementadas.
Francia39.00068%Buen ritmo de ejecución; control parlamentario eficaz; reformas en sectores estratégicos.
Alemania25.00075%Planes de inversión integrados con industria; seguimiento detallado; mínima pérdida de fondos.

La diferencia no es casualidad ni circunstancial: refleja la incapacidad administrativa, la falta de planificación estratégica y la mediocridad activa de quienes gobiernan España.

Gasto público y las lecciones de Friedman

Siguiendo a Milton Friedman, existen cuatro formas de gastar dinero:

  1. Gastar tu dinero en ti mismo: máximo cuidado, se busca calidad y rendimiento.
  2. Gastar tu dinero en otro: control del coste, evita el despilfarro.
  3. Gastar el dinero de otro en ti mismo: derroche, pero se obtiene calidad.
  4. Gastar el dinero de otro en otro: despilfarro absoluto, mala calidad, nula eficiencia.

El Gobierno de Sánchez gasta el dinero de otros en otros: descontrol total, proyectos mal concebidos, recursos distribuidos a discreción y ausencia de resultados verificables.

Consecuencias estructurales

  • Servicios públicos degradados: sanidad, educación, transporte, limpieza, mantenimiento de infraestructuras.
  • Desinversión estratégica: abandono de carreteras, líneas ferroviarias, cauces fluviales y bosques.
  • Perjuicio a generaciones futuras: deuda que crece y obligaciones que deberán asumir los españoles de aquí a 2058.
  • Fracaso económico: inversión privada mínima, productividad estancada, competitividad reducida.

Mediocridad inoperante activa (MIA)

Quienes nos gobiernan no solo son incompetentes; son activamente destructivos: ocupan cargos, bloquean al talento, crean procedimientos para esconder resultados y aseguran su supervivencia política mientras el país se desmorona. Esta mediocridad funcionalmente activa, combinada con el analfabetismo administrativo, es el principal factor detrás del desastre.

Conclusión demoledora

El esperpento de los fondos europeos no es casual. España está pagando con recursos ajenos y con su futuro la incapacidad de quienes deberían gestionar el desarrollo económico y social. La UE mira hacia otro lado, y los ciudadanos pagan las consecuencias: menos inversión, peor infraestructura, servicios públicos deteriorados y deuda creciente. La MIA ha ganado, y mientras ello ocurre, el país se empobrece en capacidad, calidad de vida y oportunidades.

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