El aumento en un 365% de las bajas laborales por “trastornos mentales” entre los jóvenes es un camelo más de esta sociedad sin principios, de derechos sin deberes, de premios a la vagancia, de desprecio al esfuerzo y al mérito, y de ausencia de responsabilidad.
En 2025 se produjeron 9,2 millones de bajas, con un coste económico de 33.000 millones para la Seguridad Social y las empresas, que ya tienen en la gestión de la Incapacidad Temporal (IT) el segundo gasto más elevado para el organismo que paga las pensiones, y el quebradero de cabeza de los empresarios. Este problema, que viene de lejos y en el que la Pandemia del Covid actuó como acelerador, ha disparado las bajas por enfermedades mentales, con (ir) responsabilidad de médicos y otros especialistas.
La estadística de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) revela que las bajas por IT de causa mental han crecido más entre los jóvenes entre 16 y 35 años, donde han pasado de 32.538, en 2018, a 151.310, al cierre de 2025, lo que supone un incremento del 365% en siete años. El mayor volumen de procesos por IT se concentra en edades entre 36 y 55 años, cuyo crecimiento en ese tiempo ha sido del 74%, y entre los mayores de 56 años de un 9%, pasando de 54.487 a 59.458 anuales. El lunes es el día de la semana en el que más bajas laborales se registran: 1.689.227, y el viernes el que menos: 856.738. Es decir, los empleados por cuenta ajena tienden a “enfermar” el primer día de faena y a recuperarse a las puertas del fin de semana.
Si recorremos las calles de nuestras ciudades observamos que desde el jueves por la noche las terrazas, bares, restaurantes, salas de fiesta y demás lugares de ocio y “fiesteo” están abarrotados de jóvenes, muchos estudiantes, pero otros trabajadores “fijos discontinuos” que deben estar de baja por estrés postvacacional, depresión, ansiedad, trastorno bipolar, trastornos de la personalidad, acoso y otras camelancias de esta sociedad de derechos sin deberes, títulos universitarios sin saberes, holgazanería y ausencia de mérito, esfuerzo y principios éticos. Están de baja para trabajar, pero no para divertirse, beber, bailar y trasnochar. Es el populismo elevado a su enésima potencia, que nos quiere pobres, ociosos, subvencionados del vientre a la tumba, dependientes siempre del poder político y con “ayuda psicológica” para cualquier estupidez. En la Argentina peronista hubo tantos psicólogos como habitantes y tenemos constancia de sus estragos.
Las bajas se acentuará aún más en España, después de que una sentencia populista reconozca el derecho de cualquier trabajador por cuenta ajena a reclamar como días de vacaciones los que haya estado enfermo en periodo vacacional (¿Se ampliará al fin de semana cuando lo reclame algún aprovechado?). Lo que faltaba para colapsar la Seguridad Social y arruinar a las empresas privadas, que se verán obligadas a cerrar para abrirlas en China, Marruecos, India, Corea del Sur y otros lugares en donde no se admiten camelos en el trabajo. Supongo que Unidas Podemos, Sumar, el “Sanchísmo” y demás populistas estarán encantados con esta sentencia que hará de España un país menos competitivo, más pobre, con más parados y más dependientes.
JORGE DEL CORRAL Y DIEZ DEL CORRAL

