TENSIÓN EN EL SENADO

El ‘bocachancla’ Puente se enfrentó a un senador del PP de Córdoba que mencionó las alertas de los maquinistas tres meses antes del accidente

El ministro no llevó a bien que le sacaran las denuncias de los maquinistas en la línea Madrid-Sevilla

Había que desempolvar el enfrentamiento.

El cruce de palabras en el Senado entre el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el senador popular por Córdoba, Fernando Priego, revelaron un pulso desconocido sobre la seguridad en las vías.

El incidente tuvo lugar el 7 de octubre de 2025, durante una sesión de control al Gobierno. Priego cuestionó las inversiones en Andalucía y trajo a colación las quejas de los maquinistas sobre vibraciones y baches en el tramo entre Adamuz y Villanueva de Córdoba.

En lugar de aceptar lo señalado, el ministro contraatacó con cifras sobre la ejecución presupuestaria, argumentando que las incidencias eran consecuencia de las obras de renovación.

Puente no hizo mención alguna a las alertas emitidas por los profesionales que recorren la red diariamente.

En su lugar, respondió sarcástico: «Usted dice que hay incidencias en la línea Madrid-Sevilla. Claro, ¿sabe por qué? Porque hemos estado invirtiendo 750 millones en renovarla completamente, ya que no se había tocado desde los años noventa».

El senador había criticado la «falta de seguridad» y la baja ejecución en Córdoba: 5% en 2024, 12% en 2023 y 18% en 2022. Priego responsabilizó al Gobierno por los retrasos, averías y deficiencias en cercanías y media distancia.

Este enfrentamiento se produce en un momento delicado. Tres meses después, el descarrilamiento del Iryo en Adamuz (Córdoba) aumenta la cifra de fallecidos a 43, con un cuerpo recuperado este miércoles.

La tragedia ha centrado la atención en el mantenimiento de la red de alta velocidad. Los maquinistas de SEMAF llevan meses advirtiendo sobre el deterioro en varias líneas y pidiendo reducir velocidades a 250 km/h hasta que se refuercen los mantenimientos. Una carta fechada el 8 de agosto, firmada por el secretario técnico Luis Ángel Alonso, alertaba sobre el desgaste exponencial entre 250 y 300 km/h.

Un historial de quejas desatendidas

Las denuncias no son recientes. En junio, el PP presentó una pregunta escrita sobre incidencias en el tramo Adamuz-Villanueva de Córdoba, justo tras concluir unas obras un mes antes. Los maquinistas hablaban de vibraciones extremas y baches que comprometían la estabilidad. En defensa propia, Puente comparó cifras: en 2024, su Ministerio ejecutó 1.079 millones en Andalucía, frente a los 549 millones del PP en 2017. Acusó a los populares de mentir y presumió de licitaciones para el trayecto Sevilla-Huelva y financiación del Metro de Sevilla (750 millones del Gobierno).

Sin embargo, el ministro evitó abordar las alertas planteadas. Ni una palabra sobre aquellos profesionales que denunciaban riesgos reales. Ahora, tras el accidente, Puente rechaza que el problema resida en mantenimiento u obsolescencia: «Sería más sencillo comprenderlo y solucionarlo», afirmó este miércoles ante los medios. Reconoció haber visto vídeos «extremadamente graves» sobre vibraciones publicados desde el domingo y anunció futuras intervenciones. Se comprometió a comparecer ante el Congreso, aunque sin fijar una fecha concreta, esquivando hipótesis principales por «respeto a las víctimas».

Andalucía atraviesa un auténtico calvario ferroviario. Miles de viajeros sufren semanalmente debido a averías continuas. Mientras tanto, Puente presume de puntualidad: con un 62% de trenes puntuales en julio y un 80% con retrasos inferiores a 15 minutos. Solo Suiza supera a España dentro del continente europeo. Argumenta que durante los años 90 solo había seis trenes diarios entre Madrid y Sevilla; ahora hay 289 operativos. Acepta incidencias derivadas de la renovación de la línea (750 millones) pero atribuye problemas a factores externos como incendios forestales.

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