Dejar la secta del odio cuesta la vida y horas de tortura salvaje a dos muchachos de Melilla
Cuenta José María Irujo en ‘El País’ queFátima Mohand Abdelkader, empleada en un Burger King de Melilla, tenía solo 18 años cuando logró salir de la secta más clandestina del yihadismo.
Desde los 16 años no podía mirar a ningún hombre que no fuera su padre o los jefes del movimiento radical al que pertenecía, rezaba en el monte o en casas abandonadas porque tenía prohibido visitar las mezquitas, vestía de negro y estuvo a punto de comprarse un burka en Marruecos.
Le obligaron a abandonar sus estudios.
Y que casi nadie la creyó cuando señaló a dos miembros del movimiento Takfir Wal Hijra (Anatema y Exilio), vecinos suyos en el barrio de La Cañada, los que la habían captado y obligado a vivir a espaldas del mundo y la civilización, como los asesinos de su novio, Salam Mohand Mohamed, un chico de de 21, que la arrancó de sus garras.
Este 26 de junio de 2012, cuando se cumplían cuatro años de la tragedia, la policía detuvo a los dos fanáticos y confirmó la terrible historia de Fátima.
El 8 de julio de 2008, el cuerpo de Salam había sido hallado semidesnudo y atado de pies y manos.
Su rostro y genitales habían sido quemados con un soplete. Junto a él estaba el cadáver de Rachid Chaib, de 21 años, otro chico melillense que le acompañaba.
Ambos habían sido torturados durante horas en los bosques de Buyafar (Cabo Chico), en Marruecos, a 10 minutos en coche del barrio de La Cañada, el más deprimido de Melilla, donde las tasas de paro y fracaso escolar se disparan.
Fátima y Abdesalam, el padre de la víctima, acusaron desde el principio a los barbudos Rachid Mohamed Abdela y Nahid Mohamed Chaib, los que la habían captado para el movimiento Takfir Wal Hijra.
Fátima lo cuenta así:
«Cuando nos enteramos de que estaban muertos, hablé con uno de ellos y le dije: ‘Sé que lo habéis mandado vosotros’. Se quedó impactado y me respondió: ‘Si tú me hundes, yo te hundiré a ti. Me tiraré 30 años en la cárcel, pero me encargaré de que te quiten de en medio. ¿Por qué lloras por ese traidor? Te han hecho un favor».
Salam, su novio, estaba considerado un traidor porque había abandonado la secta y convencido a Fátima para que saliera.
Cuando la pareja planeaba instalarse en Barcelona para escapar de la influencia del grupo, la víctima recibió un encargo de una persona cercana a la secta para que viajara a Marruecos y cayó en la trampa.
LA COMISARÍA GENERAL DE INFORMACIÓN
La Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía ha detenido en Melilla y trasladado a Madrid a los dos yihadistas asesinos.
Ambos tienen nacionalidad española. Se trata de Rachid Abdellah Mohamed y Nabil Mohamed Chaib, de 25 y 30 años, que se dedicaban a captar islamistas y formarlos en campos de entrenamiento o zonas bélicas como Afganistán.
Ambos estaban a la cabeza de un grupo compuesto en su mayoría por ciudadanos españoles de origen magrebí asentados en Melilla o marroquíes residentes en Farhana (Marruecos).
Tras participar en 2008 el asesinato de los dos disidentes de la célula, han estado «huidos» en distintos países de Europa.
«Últimamente residían en la ciudad de Melilla y es ahí donde se ha procedido a su detención por efectivos de la Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía».
Mutilaciones salvajes
El ministro Fernández Díaz ha destacado que los dos detenidos integran un grupo yihadista radical «de una especial ortodoxia radical», «la misma que los que se inmolaron en Leganés el 3 de abril de 2004, después de los atentados del 11 de marzo».
«Son personas capaces de cometer atentados de una especial brutalidad».
«Torturaron y asesinaron a esas personas simplemente porque asumieron los modos de vida occidentales y decidieron abandonar el grupo».
Registros y declaraciones
El titular de Interior ha explicado que se ha procedido a efectuar registros en los domicilios de los detenidos y a tomar declaraciones. En concreto, ha dicho que ya han declarado los padres de las víctimas.
Además, los dos detenidos serán trasladados esta tarde a Madrid para ser puestos a disposición del juzgado central de instrucción número 6 de la Audiencia Nacional.
«Hay una orden internacional de detención por asesinato con premeditación, del que van a responder ante la Audiencia Nacional, pero la investigación sigue abierta».
Fuentes de Interior han asegurado a Europa Press que también se les acusa de un delito de terrorismo.
Fernández Díaz ha señalado que ahora hay que saber el «alcance» de este grupo yihadista, cuántas personas han sido «adoctrinadas» y «formadas» o incluso están «en condiciones en este momento de ser operativas para cometer atentados».
Clandestinidad
Este grupo se caracterizaba por su marcado hermetismo y por la adopción de fuertes medidas de seguridad internas, tendentes a no desvelar su propia existencia.
Sus integrantes eran obligados a llevar una vida de sumisión a las creencias takfiríes (una de las ramas más ortodoxas del yihadismo o radicalismo islamista) que incluía separarse de sus familias, abandonar también los estudios o la prohibición de escuchar música o ver la televisión.
Uno de los referentes religiosos del grupo es Abu Qutada, quien en su adoctrinamiento hacia la Yihad (Guerra Santa), destacaba como ejemplos inspiradores hechos como el acaecido en la localidad madrileña de Leganés el 3 de abril de 2004, tras el brutal atentado del 11 M, según ha informado Interior en una nota de prensa.

