MARIO ALCALDE SE DECLARA 'PANSEXUAL'

Un torero español sale del armario pero no es el primero: la historia de Sidney Frankin, un judío homosexual en el Nueva York de los 30

Llegó a participar en películas de Hollywood y Ernest Heminway le dedicó espacio en sus libros

Mario Alcalde y Sidney Franklin.
Mario Alcalde y Sidney Franklin.

Mario Alcalde, de 31 años, se ha convertido en el primer torero en decir que no es heterosexual. El diestro se ha declarado «pansexual» en El Mundo. Alcalde dejaba clara su realidad en la entrevista:

“No me importa el género. Cada uno tiene sus gustos. […] Tengo unos pensamientos diferentes al resto de toreros. Mis gustos no son normales en el toreo. Tanto política como sexualmente. La verdad es que todos los gays son antitaurinos. Pero qué bonito es cuando confiesas quién eres y, después de conocerte, lo ven de manera diferente”.

Además, el torero también expresó su intención de crear una peña taurina en Chueca:

“No sé cómo reaccionarán las plazas. No creo que me rechacen. En realidad, los aficionados somos liberales. Existe de todo: no a todo el mundo que va a los toros le gustan los toros y hay gente que no va a la plaza a la que le gusta. Yo voy a mi aire. Me da igual qué piensen los demás. No vivo de nadie. Para eso trabajo en el aeropuerto: para ser un poquito más independiente”

El mundo del toro siempre ha sido una especie de territorio hostil. Como en el fútbol, entre los toreros hablar públicamente de tu sexualidad no cishetero siempre ha parecido un anatema. Sin embargo, Alcalde tuvo un curioso precedente. Sidney Franklin, un judío homosexual que durante años ejerció como torero.

‘El torero de la Toràh’

Sidney Frumkin, su nombre real, nació en 1902 en el distrito neoyorkino de Brooklyn en el seno de una familia de diez hermanos creada por una pareja de judíos ortodoxos rusos que emigraron a Estados Unidos. En su infancia ya destacó por no ocultar su condición sexual lo que provocó la reacción de negativa de su padre, que llegó a apodarla ‘Nancy’. Con veinte años se fue a México y debutó como torero bajo el nombre de Sidney Franklin.

Sidney Franklin.

Sidney Franklin.

En su trayectoria en los ruedos, destacó por lo exagerado y recargado de sus vestidos para torear. Una extravagancia que no gustaba nada entre los ortodoxos del arte de cúchares. Según la historiadora Rachel Miller “la tauromaquia le dio un escenario donde podía desempeñarse con mucha elegancia y estilo, sin salir del armario» ya que “fue un lugar donde su estilo queer era permisible pero invisible. Se escondía a plena luz, como un hombre gay en un deporte muy macho”.

Su sobrina Doris Anna Markowitz recordaba en una entrevista en The New York Times que su tío “nació mucho antes de todo el movimiento gay, pero si hoy estuviera vivo, estaría en la marcha y nos mostraría el camino”. «Tenía una gracia extraordinaria y era muy fuerte, como un bailarín de ballet que controla bien el centro de su cuerpo”, recordaba.

Llegó a ser popular en el ámbito latino en Hollywood llegando a hacer hasta sus pinitos en el cine en cintas como The kid from Spain (1932). Su popularidad fue tal que Ernst Heminway, gran aficionado a la tauromaquia, llegó hablar de él en el libro Muerte en la tarde, asegurando que era “uno de los manipuladores del capote con más gracia, habilidad y suavidad hoy en día” y también “valiente con un valor frío, sereno e inteligente”.

En nuestro país también tuvo algunas tardes de gloria. La primera vez en 1929. Fue en España donde la apodaron ‘El torero de la Torah’ en referencia al libro sagrado de los judíos. Se cuenta como anécdota que en una ocasión, le llamó la atención que unas monjas rezaran por él siendo judío. «Los toros sí son católicos», soltó al diestro ante las religiosas.

SIdney en un Centro Español de Nueva York a principios de los años 30.

SIdney en un Centro Español de Nueva York a principios de los años 30.

Según su sobrina, en España fue detenido en los años 50 aplicándose la Ley de Vagos y Maleantes que reprimía a los homosexuales en la época. A finales de la década, se cortó la coleta. Curiosamente se instaló en el Greenwich Village, en su Nueva York natal que pocos años después se convertiría en la zona gay de la ciudad de los rascacielos. En 1969, como vecino del barrio, Sidney asistió al nacimiento del movimiento gay y los sucesos de Stonewall en pleno movimiento por los derechos civiles. Falleció en 1976 a los 72 años, cuando empezaban a ganarse algunas conquistas sociales por parte del movimiento LGTBI, del que él, sin saberlo, fue un pionero.

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Autor

David G. Álvarez

Redactor de política, sucesos y corazón

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