LÍMITES LEGALES AL NOMBRAR

¿Sabes cuales son los únicos nombres que están prohibidos en España?

En España, el Registro Civil rechaza nombres que puedan resultar ofensivos o confusos, con el objetivo de proteger al menor. La normativa prioriza la dignidad del recién nacido desde su llegada al mundo

bebé
Bebé. PD

Hay gente que no quiere a sus hijos.

Y lo demuestra con una de las decisiones más importantes de la vida: el nombre.

Messi, Batman, Superman, muchos son los que han sufrido tener padres ‘creativos’.

Imagina presentarte en el Registro Civil con un nombre como Lucifer o Osama Bin Laden para tu hijo. Sin duda, no lograrías que lo aceptaran. Afortunadamente, la legislación en España establece que no se puede poner cualquier nombre a un bebé. El Registro Civil se encarga de denegar aquellas inscripciones que puedan perjudicar al menor, siguiendo lo estipulado en la Ley 20/2011 y normativas anteriores, incluidas las de 1957, que han sido actualizadas en diversas ocasiones.

Esta regla se basa en una premisa sencilla: el nombre no debe dañar la dignidad del niño ni propiciar burlas.

Por ejemplo, están prohibidos nombres con connotaciones negativas como Stalin, Judas, Caín, así como adjetivos despectivos como Tonto, Engendro, Loco o Caca. También se impide utilizar nombres completos de personajes famosos como Rafa Nadal, Iker Casillas o Freddie Mercury, junto a marcas comerciales como Chanel o Nike, frutas como Mandarina, y animales como Perro o Zorra, así como nombres de ciudades y países.

Casos concretos de veto

El criterio del Registro Civil para denegar nombres es claro. A continuación, se detallan los principales motivos:

  • Más de dos nombres simples o uno compuesto: No se aceptan combinaciones como Ana Sofía Valentina.
  • Nombres ofensivos o ridículos: Ejemplos incluyen a Hitler, Lucifer, Culo o combinaciones humorísticas como Armando Bronca Segura.
  • Confusión en la identificación: Usar apellidos como nombres (López, Pérez) o nombres que induzcan a confusión respecto al sexo (María para un niño).
  • Repetición entre hermanos vivos: No se permite el mismo nombre ni su traducción (Lucía y Lucy no son válidos si comparten apellidos).

Si quien está a cargo del registro sospecha que un nombre puede ser problemático, detiene el proceso. Cambiarlo más adelante puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza burocrático.

Por otro lado, los nombres populares van cambiando con el tiempo. En 2023, los más elegidos fueron Hugo (más de 3.100 niños) y Lucía (más de 3.000 niñas), según datos del INE. De hecho, Lucía ha mantenido su posición durante dos décadas, especialmente fuerte en comunidades como Extremadura o Navarra. En cuanto a los niños, nombres como Mateo y Martín le siguen muy de cerca; curiosamente, la letra M domina el listado (17 nombres entre los cien más populares).

Para los años 2024-2025, se prevé que Sofía desplace a Lucía entre las niñas, mientras que para los niños, será probablemente Mateo quien desbanque a Hugo. Las variaciones regionales también juegan su papel: por ejemplo, en Andalucía y Extremadura, destaca el nombre de Manuel, mientras que en Galicia, brilla el nombre de Noa, y en el País Vasco, destaca el nombre de Oihan, además de ver a Mohamed en Ceuta (5,7%). La letra A es reina entre las niñas (22 dentro del top 100: desde Alma hasta Aitana).

Influencia de la tele y tendencias

La televisión y la cultura popular tienen un papel fundamental en esta dinámica. La serie Juego de Tronos contribuyó al aumento del uso del nombre Arya (1.800 niñas con una media de edad de cuatro años) y también impulsó Aria. Nombres como Luke o Conan han visto crecer su popularidad gracias a diferentes series. La serie «The Summer I Turned Pretty» ha hecho despegar a Conrad (+40 posiciones) e Isabel. Además, producciones en streaming como «Severance» o Beyoncé con su tema Cowboy Carter han dado impulso a nombres como Rose, Jane o Miley.

Nombres tales como Leo han pasado de estar en la posición 480 en 2009 a alcanzar los 2.800 registros en 2021; mientras que Mateo ha sido uno de los más solicitados desde 2018, dejando atrás clásicos que ya parecen lejanos como Josefa (con una media de edad de 71 años).

En contraposición, en Islandia, la tradición marca una diferencia notable: no nombran al bebé al nacer porque «es muy común» esperar un tiempo antes de decidirse. Allí existe un comité encargado de aprobar los nombres para asegurarse de que cumplan con las reglas gramaticales islandesas y evitar así rarezas desde el principio.

Elegir un nombre implica libertad pero también responsabilidades. Es esencial reflexionar bien antes de dirigirse al Registro Civil: tras todo, un buen nombre acompañará toda una vida.

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