"Don Alvaro era una persona que vivía la vida ordinaria con heroísmo"
(Manuel Robles).- En la parroquia de San Francisco de Asís, de Oviedo, se celebró ayer, a las 20.15 h, la Misa de aniversario por el eterno descanso del Obispo del Opus Dei, Alvaro del Portillo. La celebración eucarística estuvo presidida por el capellán del colegio Los Robles, Javier Aparicio, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, acompañando de Manuel González y Rafael Sanz, también sacerdote de la Prelatura.
A la celebración acudieron unos 400 fieles, entre miembros de la Prelatura, amigos y simpatizantes que llenaron totalmente la iglesia de San Francisco. Hay que destacar un número grande de gente joven que acudió para rezar por Alvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría.
En la homiia del la Misa el sacerdote que presidía la celebración, Javier Aparicio, recordó que «Alvaro del Portillo había sido un hombre humilde, especialista en superar las dificultades de la vida, sin eludir la cruz, que siempre está con nosotros, pero contaba siempre con esa fuerza de Dios que viene de la eucaristía»
Alvaro del Portillo, fue el primer sucesor del fundador del Opus Deí, San Josemaría, consagrado obispo en el año 1991.Antes había hecho la carrera de Ingeniero de Caminos, era doctor en Filosofía y Letras y en Derecho Canónico. Desde los primeros tiempos fue un fiel colaborador del P. Escrivá en el desarrollo del Opus Dei, siendo secretario general del Opus Dei nada más terminar la guerra española.
«Conocí a don Alvaro del Portilo en Roma, mientras hice los estudios de teología y puedo decir que era un hombre sencillo y humilde. Estaba muy bien preparado humanamente y espiritualmente, pues toda su vida se la pasó cerca de un santo. Aunque él siempre consideró que lo más importante era sacar adelante el Opus Dei», , manifestó a RD el P. Aparicio.
Sobre la película «Encontrarás Draganes» que relata algunos aspectos de la vida de San José María Escrivá, el P. Aparicio declaró que «algunas escenas las veo un poco lentas. Me parece bien como aborda con el lenguaje cinematográfico la escena de la fundación del Opus Dei. Un defecto de este film es que no he visto reflejado el sufrimiento de la guerra civil, ni el sufrimiento de las personas que fueron perseguidas por ser católicos. Como es natural el director de la película intenta aproximarse un poco al personaje, no se puede decir todo», concluyó.
-¿También era un santo Alvaro del Portillo?
-«La declaración de santidad pertenece a la Iglesia, mediante un proceso que dura años y un milagro que prueban que una persona ha vivido con heroicidad todas las virtudes. Pero lo que yo puedo decir es que don Alvaro era una persona que vivía la vida ordinaria con heroísmo».

