Algo habremos hecho mal cuando, en general, la gente espera de los curas y los devotos que no se detengan
(José Luis Cortés, en Ciclo C -RD/Herder-).- Podríamos presentar centenares de parábolas de «buenos samaritanos» que suceden cada día a nuestro alrededor. Afortunadamente, de buenos samaritanos está el mundo lleno.
Y, también hoy en día, y no pocas veces, sus protagonistas no tienen nada que ver con la Iglesia o con los que nos declaramos seguidores de Jesús. Jesús sabía elegir bien a los participantes de sus historias. El muy «jodío» sabía cómo dar donde más duele. ¡Un «samaritano», nada menos»!
Lo más escandaloso es que, tantos siglos después de repetir esta parábola, siga existiendo gente que se comporte como el sacerdote o el levita, no solo ignorando al herido, sino despreciando al samaritano.






