El antídoto de tiranías y grandezas, también de egocentrismos y rebeldías, es el amor
(Santiago Agrelo).-Con la palabra «servir» dejó definida Jesús de Nazaret su forma de vida, su ‘vocación’ de Hijo del Hombre, ungido y enviado por el Espíritu del Señor para dar la Buena Noticia a los pobres. Y si alguna duda pudiese quedarnos sobre las fronteras marcadas a ese servicio, Jesús nos dijo hasta dónde había de llegar: ¡servir y dar la vida!
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