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Sadio Mané vuelve a brillar, eclipsando a Mohamed Salah, mientras que Yassine Bounou, conocido como Bono, se ha convertido en un verdadero muro bajo los palos.
En las semifinales de la Copa Africana de Naciones 2026 (CAN), disputadas el pasado miércoles 14 de enero en Marruecos, los equipos de Senegal y los anfitriones marroquíes lograron su pase a la gran final del domingo en Rabat.
Se avecina un encuentro cargado de historia, rivalidades y emoción, con los Leones de Teranga ansiosos por repetir su gloria y las Águilas del Atlas deseando conquistar el título en su propia casa.
La primera semifinal, celebrada en el estadio Ibn Batouta de Tánger, enfrentó a dos viejos rivales: Senegal contra Egipto. Los senegaleses dominaron el juego con cerca del 70% de posesión y un total de 12 tiros, aunque el gol no llegaba. Fue hasta el minuto 78 cuando, tras un rebote en el mediocampo, Mané lanzó un potente disparo desde fuera del área que sorprendió a Mohamed El Shenawy.
Un momento eufórico: 1-0 para Senegal. Por su parte, Salah, aislado en ataque con solo tres remates, vio esfumarse otra oportunidad para alzar la ansiada Copa África –con finales perdidas en 2017 y 2021–. Lágrimas para el faraón, quien suma derrotas ante su excompañero de Liverpool en finales como la del 2022 (penales) o playoffs mundialistas.
Este no es un enfrentamiento cualquiera. La relación entre Mané y Salah, forjada durante sus exitosos años juntos en Anfield bajo la dirección de Klopp, ha estado marcada por tensiones, como aquel incidente en Burnley en 2019 donde Mané estalló al no recibir un pase. Fuera del campo hay respeto profesional, pero dentro del terreno africano, manda Mané: victorias en eliminatorias desde 2014, final CAN 2022 y ahora esta semifinal en 2026. Así, Senegal alcanza su tercera final en cuatro ediciones; ya se coronó campeón en 2021 y perdió ante Argelia en 2019.
Unas horas más tarde, Marruecos se enfrentó a Nigeria en Rabat protagonizando un emocionante partido que terminó sin goles tras 120 minutos. Los anfitriones, semifinalistas del Mundial 2022, mostraron una ofensiva intensa por las bandas: con Achraf Hakimi y Brahim Díaz por la derecha, mientras que por la izquierda destacaron Noussair Mazraoui y Abde Ezzalzouli. A pesar del dominio territorial marroquí (57% de posesión inicial), la defensa nigeriana y su portero, Stanley Nwabali, se mantuvieron firmes. En el ataque nigeriano, tanto Victor Osimhen como Ademola Lookman intentaron sorprender sin éxito.
La prórroga fue tensa y apenas hubo ocasiones claras para marcar. Todo se definió desde los once metros: para Marruecos anotaron El Aynaoui, Ben Seghir, Hakimi y En-Nesyri, mientras que Nigeria solo pudo contar con los goles de Onuachu y Bashiru, ya que las intervenciones de Bono detuvieron los intentos de penalti de Chukwueze y Onyemaechi, sellando así una victoria por 4-2. El portero del club saudí Al-Hilal repite hazañas como las vividas durante Qatar 2022.
Antecedentes de un derbi magrebí-occidental
Marruecos, bajo la dirección de Walid Regragui, juega como local tras su destacada actuación en el Mundial 2022 (semifinales). Buscan alzarse con su primer título CAN desde 1976 (tras perder la final de 2004). Por otro lado, Senegal tiene a su cargo la defensa del título moral conseguido en 2021 y ha llegado a tres finales recientes. El historial entre ambos equipos está equilibrado: Marruecos ganó 2-0 en CAN 1986; Senegal lo hizo por 1-0 en 2012. En el plano clubista, se enfrentarán las estrellas como Mané (Al-Nassr) contra figuras marroquíes como Hakimi (PSG) o Bono.
La final será el domingo 18 de enero a las 16h (hora Brasilia) en el estadio Moulay Abdellah de Rabat; se respira un aire de revancha. Aunque Senegal llega como favorito gracias a su buen momento, Marruecos contará con el apoyo incondicional del público local junto a la solidez defensiva que ofrece Bono. Las apuestas apuntan una ligera ventaja para los Teranga Lions (cuota 2.10 para victoria), mientras que el empate está fijado en 3.20 y una victoria marroquí sería pagada a 3.50 –con más de 2.5 goles cotizando a 2.00–. Las dudas flotan: ¿podrá Mané repetir su magia o logrará Bono detenerlo todo? Con tanto talento sobre el campo es probable que veamos otra tanda de penaltis al final del encuentro. Y ya que hablamos de rivalidades: si Salah llora nuevamente, ¿le enviará Mané pañuelos desde Liverpool?
El torneo ha situado a Marruecos como epicentro del fútbol africano justo antes del Mundial 2026 –donde debuta contra Brasil el próximo 13 de junio–. Senegal aspira al bicampeonato mientras los locales buscan alcanzar la gloria doméstica nuevamente. Mané lidera una ofensiva letal junto a Nicolas Jackson; por su parte Marruecos confía plenamente en transiciones rápidas combinadas con una sólida defensa. ¿Será esta una final épica o habrá sorpresa local? Solo el tiempo lo dirá; pero con este plantel estelar no hay lugar para el aburrimiento.
La rivalidad entre Mané y Salah añade más picante al encuentro: cuatro duelos clave han terminado con tres victorias senegalesas hasta ahora. En Liverpool compartieron títulos pero también hubo roces internos –la mediación de Firmino era común–; ahora parece que Mané suma otra victoria personal al contar sus triunfos ante él. Para Bono será un día histórico: sus paradas desde los once metros evocan momentos memorables vividos durante las semifinales mundialistas pasadas. Nigeria lamenta sus fallos; Egipto añora haber tenido más contundencia.
El tercer puesto se disputará este sábado en Casablanca a las 13h entre Egipto y Nigeria; será un consuelo para quienes quedaron eliminados.
