A Lionel Messi hoy se le mira distinto. Ya no solo como el genio que conquistó el planeta con sus apuestas imposibles, sino como un hombre que empieza a ponerse frente al espejo del tiempo. A sus 38 años, el capitán de la selección argentina habla con serenidad y una pizca de nostalgia, sabiendo que la cuenta regresiva hacia el adiós ha comenzado, aunque sin fecha marcada en el calendario.
Luego de un 2025 intenso que lo vio coronarse en la MLS Cup con el Inter Miami, el rosarino disfruta de un merecido respiro entre el sol de la Florida y los compromisos con la Albiceleste. A poco más de 150 días del inicio del Mundial 2026, su presencia en el torneo de Canadá, Estados Unidos y México sigue siendo una incógnita. Todo dependerá, como él mismo admite, del nivel que mantenga en estos primeros meses del año.
En una entrevista distendida con Luzu TV, reproducida por CNN en Español , Messi abrió su corazón: “Mánager me gusta, pero más me gustaría ser propietario”, dijo entre sonrisas, dejando ver que su mente ya imagina otro tipo de vestuario, uno con traje y corbata. “El fútbol, lamentablemente, tiene fecha de caducidad —reconoció en un evento en Miami—, pero cuando llegue ese momento me gustaría arrancar desde abajo, tener mi propio club, darle oportunidades a los chicos y hacerlo crecer”.
Su recorrido hasta aquí no ha sido sencillo. Recordó los días en los que Newell’s Old Boys le dio su primera camiseta y su familia luchaba por costear aquel tratamiento de crecimiento que cambiaría su destino. «Tenía 11 años… El tratamiento era muy caro. Newell’s dijo que se iba a hacer cargo, pero muchas veces mi mamá iba hasta la otra punta de Rosario y no le daban la plata», relató con cierta amargura. River Plate también estuvo cerca: «Hice una prueba, querían que me quede, pero no me dieron el pase de Newell’s. Y ahí se cortó todo».
El resto es historia dorada: Barcelona, Guardiola, tres Champions, ocho Balones de Oro y la Copa del Mundo levantada con Argentina. Todo lo que soñó aquel niño de Rosario que alguna vez temió no poder crecer, hoy lo observa el hombre que aprendió a detener el tiempo con el balón.
Y mientras sueña con ser dueño de su propio club, su nombre sigue moviendo multitudes. En Perú ya se frotan las manos: el Inter Miami, con Messi y Suárez a la cabeza, visitará Lima el 24 de enero para enfrentar a Alianza en el estadio Alejandro Villanueva. Una noche que seguramente, gane quien gane, volverá a confirmar que el número 10 más famoso del planeta todavía tiene magia para rato.

