Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

USA parece que se implica en el caso Haidar

Ayer mismo, en este blog, decía que, tras el fracaso de Moratinos, era la hora de la intervención internacional en el caso Haidar. Y decía que eran dos las intervenciones clave: la de la ONU y la de los USA. Hay indicios para pensar que los USA pueden intervenir para evitar la catástrofe que ha provocado lo que podría ser una deficiente interpretación por Mohamed VI de las declaraciones de Hillary Clinton en Marruecos hace unas semanas. La intervención USA puede ser en solitario o aprovechando la presencia de la MINURSO

I. LAS CAUSAS DE LA CRISIS
Recordemos una vez más, que la crisis del caso Haidar tiene su origen en la violación por España de los derechos de Aminatu Haidar, con el solo objetivo de «cubrir» la violación de esos derechos por Marruecos. España obligó a entrar ilegalmente en España a Aminatu Haidar (cuando entró lo hizo desprovista del pasaporte que Marruecos le quitó), para «tapar» la deportación ilegal de Haidar por parte de Marruecos. En esto consiste la estrategia de «amistad» con Marruecos: en convalidar cualesquiera abusos del «vecino del sur», al mismo tiempo que, para mayor cinismo, se alaban los «progresos» del régimen alauita en «democracia» y «derechos humanos».

En un excelente análisis sobre el fracaso de la estrategia del PSOE y de Moratinos en sus relaciones con Marruecos, Ignacio Cembrero apunta dos ideas fundamentales para entender las causas de esta crisis, la dificultad de Moratinos para resolverla y la posibilidad de su resolución por USA. Esas ideas son:

1) Moratinos ha puesto más difícil la solución de la crisis porque, para complacer a Marruecos, ha hecho todo lo posible para que la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referendum en el Sahara Occidental) no tenga competencia en materia de control del respeto de los derechos humanos en el Sahara Occidental.
2) Aminatu Haidar pudo salir de El Aaiún, hace apenas tres años, del territorio no autonómo del Sahara Occidental ocupado por Marruecos porque los USA mediaron para que obtuviera un pasaporte.

En el análisis de Cembrero, sin embargo, falta a mi juicio, un elemento adicional para explicar la actual crisis… y su posible solución.
Ese elemento son las declaraciones de apoyo al régimen de Mohamed VI que Hillary Clinton hizo en Marrakech a comienzos de noviembre, de las que me hice eco en este blog. En concreto, Clinton dijo:

Quiero expresar mi apreciación, como lo había hecho a SM el Rey Mohammed VI, de los cambios que se iniciaron bajo su liderazgo y que el Gobierno sigue bajo su conducción. Estimo que estos cambios son importantes.
Saludo especialmente el refuerzo de las libertades de la mujer, lo que consolidó su participación en varios ámbitos. Soy consciente de que durante las recientes elecciones municipales, 3.000 mujeres han sido elegidas. Creo que eso hará de Marruecos un país aún más fuerte. Cuanto más se implica al ciudadano más se le acostumbra a tomar decisiones responsables, lo que no dejará de hacer de Marruecos un país aún más fuerte.
(…)
Consideramos a Marruecos como un ejemplo en varios ámbitos. Estimamos que Marruecos puede mostrar el camino que debe seguirse en materia del refuerzo de la comprensión entre los Estados Unidos y el mundo musulmán.

En el momento en que Clinton dijo esas palabras, Marruecos había desatado la mayor campaña de represión de la libertad de expresión desde que Mohamed VI accedió al trono. Pero no sólo era la libertad de expresión la que había retrocedido. El resto de derechos y libertades están experimentando un alarmante retroceso.

La consecuencia no podía ser sino la que fue.
Mohamed VI interpretó, quizá equivocadamente, que tenía carta blanca para hacer lo que quisiera… y actuó en consecuencia. Apenas dos días después en el discurso celebrando esa violación del Derecho Internacional que es la Marcha Verde, dijo que sólo había dos opciones: o se era «patriota» o se era «traidor». Y acto seguido comenzó la feroz represión contra los saharauis.
Los primeros fueron el grupo de siete activistas (entre los que están Tamek y Dahan) detenidos en el aeropuerto de Casablanca, que están siendo torturados y que afrontan un juicio por un tribunal militar con la amenaza de la pena de muerte.
Y luego ha sido Aminatu Haidar. Haidar se había convertido en alguien ya demasiado importante como para volver a encarcelarla y torturarla. Mejor deportarla. Pero para ello, se necesitaba la complicidad de otro país. ¿Cuál? Está claro… la España de Moratinos y Zapatero.

II. LA INCAPACIDAD DEL GOBIERNO ZAPATERO PARA SOLUCIONAR LA CRISIS
La decisión marroquí de deportar a Aminatu Haidar, con la complicidad del gobierno español, ha desatado una crisis al enfrentarse ambos gobiernos con la voluntad de hierro de Aminatu Haidar de defender aquello por lo que ha sido galardonada internacionalmente: los derechos humanos.

Dejando al margen, como apunta Cembrero, que una razón por la que la crisis no se ha solucionado es porque Moratinos no tiene, mal que le pese, acceso a Mohamed VI, hay otro motivo de fondo que hace que el Gobierno español se encuentre incapaz de resolver la crisis.
El Gobierno de Rodríguez Zapatero no ha podido argumentar que lo que hizo (lo que hace), fue (es) legal. De ahí la debilidad de su posición. Y al supuestamente intentar reconducir la situación se ha encontrado que su socio, Marruecos, ha dicho que no está dispuesto a reconocer los derechos de Haidar. La complicidad de Zapatero en la deportación de Haidar (QUE NO SE HUBIERA PODIDO CONSUMAR SI ESPAÑA NO HUBIERA PERMITIDO LA ENTRADA DE HAIDAR SIN PASAPORTE Y CONTRA SU VOLUNTAD) impide a España buscar sinceramente una solución y, en consecuencia, se diseña una operación despreciable en la que se intenta humillar nuevamente a Haidar.

Ahora, el Gobierno Zapatero debe demostrar que la complicidad con Marruecos no ha ido más allá, llegando a pactar en secreto con Marruecos dejar morir a Haidar. Palabras como las de Zapatero de que España (su gobierno más bien) debe poner las relaciones con Marruecos por delante del respeto de los derechos de Haidar provocan escalofríos. Máxime si se recuerda cómo el Gobierno Zapatero cedió a las pretensiones del terrorista De Juana Chaos en una huelga de hambre en la que hacía reclamacions a las que no tenía derecho, alegando que para Zapatero «la vida es el valor supremo». Curioso: si se trata de ceder ante ETA la vida es un valor supremo… pero si se trata de proteger la vida de una mujer saharaui lo supremo son las «buenas» relaciones con Marruecos. Lo repito: escalofriante.

Una vez constatada la incapacidad e imposibilidad del gobierno Zapatero y de su ministro Moratinos en arreglar el problema QUE ELLOS HAN CAUSADO AL PERMITIR LA ENTRADA ILEGAL DE HAIDAR SIN SU PASAPORTE Y CONTRA SU VOLUNTAD, se plantea quien puede arreglar el problema.

III. CORRESPONDE A LOS USA CORREGIR EL «MALENTENDIDO» PROVOCADO POR CLINTON EN MOHAMED VI
Aminatu Haidar gozaba de un pasaporte otorgado por mediación de los USA. En consecuencia, la privación de su pasaporte debiera contar, en términos de buena fe, con el visto bueno de los USA.
¿Ha dado USA el visto bueno para quitar el pasaporte a Haidar?

Sea cual sea la respuesta, ayer la prensa argelina publicó una noticia importante que pasó totalmente desapercibida en España. La noticia es que el lunes y el martes, el ministro de Exteriores argelino, Murad Medelci, realiza una visita a Washington, a invitación de Hillary Clinton. La información no precisa que uno de los asuntos que se piensan tratar vaya a ser el de Haidar. Pero lógicamente es así, aunque no se diga públicamente para no herir la susceptibilidad de Marruecos.

La solución del caso Haidar puede estar ahí.
Dios lo quiera.

Autor

Carlos Ruiz

Catedrático de Derecho Constitucional

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Carlos Ruiz

Catedrático de Derecho Constitucional

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