LAS DECLARACIONES DE LA VICTIMARIA DE SU PROPIA HIJA

La mujer que ahogó a su hija en la bañera termina acusando a su ex: «no podía sin su padre»

La mujer que ahogó a su hija en la bañera termina acusando a su ex: "no podía sin su padre"
Los mossos llevan esposada a la mujer que confesó haber ahogado a su hija.

Como es conocido, fue periodista del Diari de Girona el primero en conocer el testimonio de la mujer de 49 años que confesó haber ahogado a su hija en una bañera de su domicilio.

Según el testimonio del periodista Albert Soler, la mujer lo contactó a través de una aplicación de mensajería y le dijo: «Hola Albert. He matado a mi hija». Los detalles se pueden leer en el artículo que escribió el periodista.

María Angels F. se encuentra detenida, así estará hasta pasar a la disposición del juez el próximo 2 de enero, la jueza primera de instrucción de Gerona se ha hecho cargo del caso, luego de que recibiera el pasado lunes a las 16:00 horas el aviso de la muerte de la niña.

Uno de los temas que han saltado a la luz es que Maria Angels F. ha arrojado responsabilidades sobre el padre de la menor por el lamentable suceso, «No podía yo sola, sin su padre», dice Maria Àngels en otro mensaje al periodista, la mujer tenía cinco meses separada de su pareja, y vivía con la pequeña en Gerona. Pero este razonamiento podría ser un intento de echar balones fuera e involucrar al padre, más vulnerable ante las leyes.

Sin embargo, no consta ningún expediente de violencia familiar. A la mujer se le responsabiliza por el delito de homicidio, además, la mujer está señalada por haber tenido «problemas psiquiátricos», según Soler.

Así cuenta Soler cómo fue el intercambio de mensajes:

  • «Me preguntaré muchas veces, durante los años que vienen, por qué me tocó a mí. Por qué, de entre todas las amistades reales y virtuales, Maria Àngels me eligió a mí, un virtual que no pasa de conocido, para, exactamente a las 14.18 –yo y mis hijos en el sofá, mirando la TV– , escribirme por Messenger ‘Hola Albert. He matado a mi hija’.
  • Sí, ya, y qué más, a ver quién mata a su hija de 10 años y lo confiesa por Messenger a un semidesconocido. ‘¿Con qué método?’, fue mi respuesta, a tono con lo que yo suponía que se esperaba de mí. Cuando a continuación me explicó cómo lo había hecho, empecé a preocuparme, porque sé que la mujer ha tenido problemas psiquiátricos (muy activa en las redes, donde solía colgar fotos de la pobre niña, me los había explicado alguna vez).
  • -Papá, ¡haz alguna cosa! -exclama mi hija, ya al corriente de la conversación.
  • No puedo llamar a la policía, que es lo que a estas alturas –minutos después– ya sé que tengo que hacer, sea real o imaginario el filicidio, porque ni sé el apellido de Maria Àngels ni sé dónde vive, así que empieza un tira y afloja para que me diga la dirección de su domicilio. En vano. Intentos de averiguar por otros medios dónde vive. Infructuosos. Nervios. 
  • -Papá ¡haz alguna cosa!
  • Cuando poco después de las tres de la tarde me pide el número de los Mossos para confesar el crímen, pocas dudas me quedan. Y como lo sabe, entonces sí, entonces me da su dirección. Llamo yo también a Emergencias y que Dios reparta suerte. 
  • No puedo evitar coger el coche y salir disparado hacia la ronda Ferran Puig. Encuentro tres coches policiales y dos ambulancias. ¿Habrían llegado a tiempo si yo hubiese sabido –o ella me hubiese dicho antes– la dirección? Nunca lo sabremos».

Los vecinos cuentan que madre e hija convivían juntos en la vivienda antes de separarse de su marido.

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