La celebración de Nochevieja en Crans-Montana se tornó, en cuestión de minutos, en una pesadilla sin parangón.
Mientras un grupo de jóvenes disfrutaba del inicio de 2026 en el bar Le Constellation, situado en el sótano de un edificio de dos plantas en esta exclusiva estación suiza, un gesto que se suponía festivo desató una tragedia que ha marcado el arranque del nuevo año para el país alpino.
Las autoridades suizas han confirmado que alrededor de 40 personas perdieron la vida y cerca de 115 resultaron heridas, muchas con quemaduras severas que requirieron traslado urgente a unidades de cuidados intensivos en hospitales a lo largo de la región.
Las banderas ondean a media asta en el Palacio Federal suizo, mientras que el gobierno cantonal de Valais ha declarado un estado de emergencia y movilizado 10 helicópteros y 40 ambulancias al lugar del siniestro.
Los relatos de los supervivientes coinciden en ofrecer un testimonio escalofriante sobre el inicio del horror. Emma y Albane, dos jóvenes francesas que lograron escapar, contaron a la cadena BFMTV que el fuego se originó por unas velas de cumpleaños colocadas sobre botellas de champán.

LA BOTELLA
Según relatan, alguien levantó una botella hacia el techo de madera del local, y las llamas alcanzaron rápidamente la estructura superior.
«En cuestión de segundos, toda la discoteca se incendió», narró una de ellas. Otro testimonio añade más detalles: Victoria, otra superviviente francesa, explicó que una mujer, subida a hombros de un camarero, sostenía una botella con bengalas que encendieron el techo al elevarla demasiado. Lo que comenzó como un «espectáculo» habitual se transformó en cuestión de diez segundos en un infierno incontrolable. Una vez que el techo comenzó a arder, las llamas se propagaron rápidamente por toda la discoteca.
Los primeros socorristas describen lo encontrado como «un campo de batalla». Alexis Laguerre, un joven que pasaba por allí cuando vio salir humo y luego llamas, relató escenas aterradoras: «La gente corría entre las llamas. Algunos intentaban romper las ventanas con sillas». El pánico invadió a los más de 300 clientes presentes.
La salida era demasiado estrecha para la multitud desesperada por escapar, lo que generó un cuello de botella mortal. Varios intentaron romper cristales desde dentro para salir mientras otros gritaban pidiendo ayuda. Rayan Guiren, un joven de 18 años que celebraba la Nochevieja en un bar cercano, llegó poco después: «Cuando llegamos, había personas por todas partes con quemaduras y ropa quemada esparcida por el suelo. Los padres estaban desesperados tratando de entrar al bar para encontrar a sus hijos».
El denso humo negro combinado con las llamas visibles desde la calle creó un ambiente aterrador.
LA HUIDA
Samuel Rapp, otro joven presente cerca del local, salió corriendo hacia afuera: «Era un auténtico horror. Vi cadáveres y personas con el cabello quemado».
Otros testigos describieron cómo algunos corrían envueltos en llamas gritando desesperadamente por escapar del infierno desatado.
La estampida por las escaleras angostas que conectaban el sótano con la planta baja fue caótica. Muchos jóvenes, principalmente entre 15 y 20 años, quedaron atrapados por las llamas sin tiempo para alcanzar la salida. En apenas dos o tres minutos, el fuego también alcanzó la planta superior, bloqueando así las rutas de escape.
Le Constellation no era solo un bar; era una parte esencial para la comunidad local en Crans-Montana.
Situado en la rue Centrale 35, este lounge bar exclusivo había sido considerado «una verdadera institución» durante más de cuatro décadas.
Ofrecía cócteles, vinos y música cada noche con DJ en vivo, además contaba con un «bar secreto» donde el agua fluía naturalmente sobre rocas.
Con capacidad para 300 personas dentro y 40 más en su terraza, disponía también de 14 pantallas para seguir eventos deportivos en directo; todo ello lo convertía en punto neurálgico para los aficionados al fútbol y otros deportes.
Aunque adquirido y renovado en 2015 por una pareja corsa propietaria de varios establecimientos locales, algunos medios suizos informan que los clientes lo calificaban negativamente online debido a malas experiencias relacionadas con el trato del personal y problemas evidentes en materia de seguridad.
LA RESPUESTA
La respuesta ante esta emergencia fue inmediata pero insuficiente para evitar tan terrible desenlace. La policía cantonal recibió alerta sobre las 01:30 horas por el humo proveniente del bar. Bomberos y agentes policiales llegaron poco después desplegando recursos masivos: se movilizaron 10 helicópteros y 40 ambulancias hacia la escena del desastre.
Las ambulancias aéreas trasladaron a los heridos a hospitales ubicados en Sion y Ginebra, así como a centros especializados para víctimas quemadas situados en Lausana y Zúrich. Las unidades intensivas disponibles alcanzaron su máxima capacidad rápidamente, forzando así el traslado urgente a otros hospitales del país. A pesar del esfuerzo realizado, muchos heridos presentaban quemaduras severas que requerirían tratamientos prolongados.
Las autoridades suizas han descartado cualquier indicio relacionado con actos terroristas.
Un devastador incendio arrasó en la madrugada del 1 de enero el bar Le Constellation, en la exclusiva estación de esquí de Crans-Montana (cantón de Valais, Suiza), convirtiendo una celebración de Nochevieja en una pesadilla. Alrededor de 40 personas perdieron la vida y más de 115 resultaron heridas, muchas con quemaduras graves, según el balance provisional de las autoridades.
Testigos describieron escenas de horror. Samuel Rapp, un joven que se encontraba cerca, relató: «Era un auténtico horror. Vi cadáveres y personas con el cabello quemado». Otros supervivientes hablaron de personas corriendo envueltas en llamas y gritando en medio del pánico. El fuego se inició en el sótano, abarrotado de jóvenes —muchos entre 15 y 20 años—, y se propagó con extrema rapidez por el techo. En cuestión de minutos, una estampida caótica bloqueó las estrechas escaleras de acceso, atrapando a decenas sin posibilidad de escape. Un flashover provocó una o varias explosiones que extendieron las llamas a la planta superior.
LE CONSTALLATION
Le Constellation, ubicado en la rue Centrale 35, era una institución local desde hacía más de cuatro décadas. Renovado en 2015 por una pareja corsa, ofrecía cócteles, vinos, música con DJ en vivo, un espacio secreto con agua natural sobre rocas, 14 pantallas para eventos deportivos y capacidad para 300 personas en el interior más 40 en la terraza. Aunque popular entre locales y turistas jóvenes, algunas reseñas en línea criticaban el trato del personal y deficiencias en seguridad.
La respuesta de emergencia fue masiva: la policía recibió la alerta a las 01:30 por humo en el local; poco después llegaron bomberos, 150 efectivos, 10 helicópteros y 40 ambulancias. Los heridos fueron trasladados a hospitales de Sion, Ginebra, Lausana y Zúrich, saturando las unidades de quemados y obligando a derivaciones nacionales.
Las autoridades descartaron rápidamente un atentado. El fiscal cantonal confirmó que el origen apunta a un flashover accidental, posiblemente relacionado con elementos pirotécnicos en botellas durante la fiesta, aunque la investigación sigue abierta. La identificación de las víctimas llevará días; se habilitó una línea telefónica para familias y el presidente suizo, Guy Parmelin, visitó el lugar para expresar solidaridad.
Crans-Montana, a 1.500 metros de altitud con vistas al Matterhorn, es un municipio creado en 2017 por la fusión de varios pueblos. Famosa por sus pistas, su lujo y visitantes célebres —como Roger Moore, que residió allí—, esta estación de mayoría francófona ha perdido su aura idílica tras la tragedia.
Los supervivientes cargarán para siempre el peso de aquellas imágenes: caos, gritos, cuerpos inertes y padres intentando entrar mientras la policía los retenía. Lo que prometía ser una noche de fiesta se transformó en uno de los peores desastres recientes en Suiza.
