Villaverde amaneció con un estremecedor suceso que ha sacudido a los vecinos del distrito.
En pleno cambio de año, mientras muchos recibían el 2026 entre brindis y fuegos artificiales, una tragedia se desataba en el número 7 de la calle Santa Escolástica.
Poco antes del amanecer, el silencio habitual de la madrugada se vio roto por un impacto seco y un grito ahogado.
Minutos después, el cuerpo sin vida de una mujer de 26 años yacía en el suelo del patio del edificio. Había caído —o, según sospechan los investigadores, fue arrojada— desde una vivienda situada en un décimo piso.
Los primeros en reaccionar fueron los vecinos, que aseguraron haber escuchado una violenta discusión proveniente del apartamento momentos antes de la caída.
“Era una pelea muy fuerte, con gritos, golpes y ruido de muebles”, relata uno de ellos, todavía conmocionado.
El Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional acudió de inmediato al lugar, iniciando una investigación relámpago.
La unidad de Policía Científica, tras la inspección del escenario, detectó indicios compatibles con una agresión previa. La posición de las huellas y la disposición de la ventana llevaron a los agentes a una conclusión inquietante: la mujer podría haber sido lanzada al vacío.
Horas después, y tras realizar diversas averiguaciones, los agentes arrestaron a un hombre de 45 años, de origen nigeriano, como presunto responsable del homicidio.
La detención se produjo el mismo 31 de diciembre, apenas unas horas después del suceso que ha dejado consternado a todo el barrio.
La investigación sigue abierta y no se descartan nuevas diligencias para esclarecer qué ocurrió dentro de aquel piso durante los últimos minutos del año.
En Villaverde, sin embargo, el rumor de la tragedia aún resuena: entre las luces de celebración, aquella madrugada tuvo un silencio distinto… el de la muerte.
