Una estafa muy bien urdida.
Pero también una mujer con poca sesera.
La historia, desde luego, tiene su gracia, salvo para la persona timada, porque no parece, a priori, sencillo perpetrar el engaño que sufrió una mujer de Granada.
Esta enamorada del actor norteamericano recibió una invitación por correo electrónico para sumarse a un club de fans de Brad Pitt.
La mujer, sin pensar en nada más, aceptó la misma y ahí empezó su calvario.
La historia, destapada por ‘El Ideal de Granada‘, cuenta que esta granadina no tenía pareja ni hijos y aún seguía viviendo con su madre.
Así que ese falso club de admiradores de Brad Pitt pasó a ser su entretenimiento casi en exclusiva.
Los mensajes que recibía eran tan sugerentes que poco a poco fue cayendo en lo que los estafadores buscaban, el desfalco de sus cuentas sin que ella lo supiera.
Así, cuando ella ya estaba convencida de que el club tenía contacto directo con el actor, los estafadores le propusieron si quería ser amiga del mismísimo Brad Pitt. Era mentira, pero ella no lo desconocía. Como tampoco sospechó que la correspondencia que intercambiaba por mail con el actor era ficticia.

Para redondear la jugada, los delincuentes le hicieron saber que, supuestamente, Brad Pitt, iba a rodar una película en España y que le gustaría contar con ella por sus rasgos físicos de mujer andaluza, esenciales para una de las protagonistas de esa cinta que nunca, por supuesto, iba a rodarse.
Como la mujer estaba convencida de que el falso actor quería algo más que amistad y una relación profesional con ella, empezó a dar por bueno que se le pidieran varias cantidades de dinero, que fueron desde envíos de 5.000 a 6.000 euros, hasta una transferencia de 35.000 euros.
Tanto cuajó la estafa que en un momento llegó a recriminar al falso Brad Pitt haberle visto en festivales en compañía de otra mujer. Sin embargo, había planes de boda entre ambos y él prometió que la visitaría para pedirle matrimonio.
Y mientras, a seguir mandando pasta hasta completar un monto total de 170.000 euros.
Los timadores, con ese botín, quisieron redondear la jugada y trataron de hacer pasar por detectives especializados en investigar fraudes presentando credenciales del FBI y de un organismo de la ONU.
Ahí la mujer se cayó del guindo y buscó ayuda legal, previa presentación de la denuncia, aunque complicado tiene el poder recuperar las cantidades dadas.

