La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Daniel Sanz: “En UPyD hemos de dejar a un lado la falsa superioridad moral”

Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid y Máster en Urbanismo y Desarrollos Inmobiliarios en el Instituto de Práctica Empresarial, Daniel Sanz impulsa, junto con otros socios, la inmobiliaria MAR Real Estate. Apasionado por la política, esta última legislatura ha sido portavoz de UPyD en el Pleno de Distrito de Villa Vallecas, asistente en el Grupo de Vivienda y Urbanismo del Grupo Municipal UPyD en el Ayuntamiento de Madrid y número dos en las pasadas elecciones municipales al Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid. Con una visión muy clara de lo que ha llevado a su partido a estar donde está hoy, apela a Irene Lozano para remontar y volver a ser una alternativa real.

¿Cómo valoras la situación actual de UPyD?

Los golpes electorales que hemos recibido entre marzo y mayo han dejado el partido en coma profundo. Como partido, hemos quemado las naves. El gran equipo humano que había en muchos municipios se ha perdido y el gran trabajo de muchos grupos no tendrá continuidad hasta por lo menos dentro de cuatro años, algo terrible. Como afiliados, todos tenemos cierta responsabilidad en esta situación, pero, como no puede ser de otra manera, el Consejo de Dirección en su conjunto, con sus acciones y omisiones, ha tenido la responsabilidad de dirigir correctamente el partido.

Con este balance, ¿cómo llega el partido de cara al congreso extraordinario de julio?

En UPyD siempre hemos alardeado de celebrar cientos de primarias y elecciones internas sin necesidad de avales. Habiendo perdido mucha representación institucional, por fin elegimos a una nueva dirección. Se presentan varias alternativas con criterios distintos; si no, seríamos una secta. No hay que olvidar que todos somos compañeros y que todos queremos repescar el partido. Se especula con la posibilidad de que se quiera “vender” el partido, pero lo que está claro es que a UPyD ahora no hay mucha gente que lo compre (caída electoral brutal y en tendencia a la baja). Esas teorías mercantilistas podrían tener sentido en otras épocas, pero no con un partido en ruinas. Que se planteen las alternativas y que la gente decida es bueno. Cuando acabe el proceso de primarias, todos a remar juntos, a por la siguiente batalla.

¿A quién apoyarás para la portavocía y por qué?

Mi criterio es apoyar a una candidatura con cierta experiencia para el problema que tenemos que resolver. En este sentido, contar con personas que han estado en el Consejo de Dirección anterior para mí es importante. Ahora bien, mejor todavía me parece contar con un equipo donde se haya sido de algún modo crítico con las directrices planteadas del Consejo de Dirección saliente. Es por ello que apoyo a la candidatura que encabeza Irene Lozano. Esta candidatura ha sido crítica con el actual Consejo de Dirección y cuenta con grandes entre sus filas. Es cierto que hubo cosas muy criticables, como las cartas del pasado verano en la prensa, pero pensar que se va a estar al 100% de acuerdo con todo es una ilusión.
Con respecto a las otras candidaturas, también hay compañeros excelentes a mi juicio, pero insisto en la idea de haber sido crítico o no con el saliente Consejo de Dirección. Si lo que tengo que votar es a un Consejo de Dirección que tome las riendas para revivir el partido, creo que las personas que no criticaron las directrices de Rosa Díez no pueden ser las que nos saquen de esta situación. Tendrán un equipo muy fuerte, que lo tienen, pero no fueron críticos cuando tocaba.

¿Cómo valoras la filtración de correos electrónicos de Irene Lozano y otros militantes por parte del actual Consejo de Dirección y en plena carrera hacia el congreso de julio?

Creo que las cosas de casa se quedan en casa. Ahora bien, si existen filtraciones, se tiene que filtrar todo. En este caso, hay unas filtraciones que, según nos resume el propio Consejo de Dirección, dan a entender que existe una estrategia para vender un partido. ¡Un partido que está en ruinas! Ya eso no tiene mucho sentido para mí, pero quizás deberían filtrar también los documentos que equilibran la balanza. Creo que el Consejo de Dirección actual debería ser imparcial, pero, claro, mucha gente del actual Consejo de Dirección quiere repetir, y no creo que les sea fácil. Recalco la idea de “no a las filtraciones”, o del “sí a mayor comunicación entre afiliados”. Las filtraciones parciales hablan claramente por sí solas.

¿Cuál crees que debe ser el papel de Rosa Díez ahora que se ha confirmado que no seguirá siendo la portavoz magenta?

Una de las fundadoras de este partido tiene que tener un papel muy importante. Que no sea la portavoz del partido no quiere decir que no se tenga que contar con ella. Obviar toda la experiencia y trayectoria de una persona como ella no sería inteligente ni justo. Nos tiene que aportar su punto de vista y su criterio, pero estando a un lado del Consejo de Dirección.

¿Qué prioridades debería marcarse el Consejo de Dirección que salga del congreso extraordinario de julio para ilusionar a la ciudadanía y a sus propios militantes?

Lo primero debería ser la reconstrucción interna en cuanto a personas que apoyamos el proyecto. Los engranajes de las distintas candidaturas se tienen que integrar. Desde ahí, con un mensaje claro y positivo, hay que ir a la gran prueba de las generales. Hay que vender todo el trabajo hecho por el grupo del Congreso. Hay que crecer como partido; tenemos que dejar de ser un partido pequeño y mover los mecanismos que nos hagan ser más flexibles en nuestra rígida estructura orgánica. No puede volver a ocurrir que, para el nombramiento de un delegado en un municipio, tenga que tomar la decisión el Consejo de Dirección.

¿UPyD puede volver a ocupar el espacio que un día tuvo y aspirar a ser una alternativa real en las elecciones generales de finales de año?

Espero que sí. Dependerá en parte de todos nosotros, de que salgamos reforzados y de cómo se venda este resurgimiento de cara a las generales. Lo que hemos visto claramente, sin especulaciones, es que se puede trabajar muy duramente, pero, si no llegamos al jefe, al ciudadano, no tendremos representación. UPyD siempre se ha declarado como partido instrumental. Pero, sin representación, no hay instrumento. Tenemos que dejar a un lado esa falsa superioridad moral, dejar de ser un “partido danés” en España y, con nuestros principios intactos, asumir que, si queremos ser instrumentales, tenemos que tener representación.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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