(PD).- En 1992, cuando el Gobierno decidió crear la Comisión Islámica de España, sólo 54 comunidades musulmanas -con sus correspondientes mezquitas o lugares de culto- habían anunciado su presencia en el registro de entidades religiosas. Hoy son ya 657 las comunidades musulmanas inscritas en el registro. Y el número de los que rezan a Alá, mirando a La Meca desde territorio español, supera el millón de personas.
La mayoría no pertenece a ninguna de las dos federaciones, e ignora qué es y para qué sirve la Comisión Islámica. Algunos conocen la existencia de la Fundación Pluralismo y Convivencia, adjunta al Ministerio de Justicia, y responsable de otorgar ayudas económicas a proyectos sociales o religiosos.
Otros acuden a los ayuntamientos o gobiernos autónomos, y se encuentran con que el desconcierto es recíproco. Ni el millón (legal) de musulmanes en España sabe quiénes son sus representantes comunitarios y religiosos.
Como subraya Francisco de Andrés en ABC, ni las instancias administrativas saben cómo atender sus necesidades particulares. A diferencia de situaciones institucionales como la francesa o la alemana, la confusión en España es clamorosa.

LOS CONVERSOS ESPAÑOLES
Hay un gran colectivo en España atraído por el islam. Según las entidades musulmanas, hay al menos unos 50.000 conversos, y algunos de ellos, españoles, están también detrás de iniciativas para dar un revolcón a los lugares comunes que giran en torno su religión en España.
El modelo británico, que respeta profundamente la diferencia, fue considerado exitoso hasta que los atentados de julio de 2005 destaparon un tipo de musulmán ya nacido en suelo británico, con estudios y trabajo, capaz de odiar hasta matar.
Y hoy todo vuelve a estar en cuestión. De nuevo: ¿multiculturalismo o asimilación?
En Francia, sin embargo, el paisaje ha sido muy diferente. El gueto creció en un gran fracaso del Estado, que se asombró ante su imagen en el espejo de los disturbios de las banlieues en 2005.
Un país que primero había ignorado al inmigrante y que después ha intentado la asimilación en la tradición secular: prohibidos el velo y símbolos religiosos en la escuela.
«Una fórmula que pasa por aceptar una nueva identidad -la del país de acogida- y que puede llevar a abandonar las costumbres de origen y al desarraigo», según Ana Planet, profesora de Sociología del Mundo Árabe de la Universidad Autónoma de Madrid. Para ella el modelo de asimilación no es adecuado:
«Ni los inmigrantes ni la sociedad olvidan sus orígenes. Siempre te etiquetan. Incluso los que son ya franceses son tratados como inmigrantes».
En Francia hay entre 8.000 y 15.000 familias polígamas, según datos de 2005 de la comisión parlamentaria francesa, un reflejo de que el gueto impermeable es fuerte. Unas 70.000 mujeres en este país son víctimas de matrimonios forzosos.
¿Es mejor entonces el modelo de integración multicultural británico o belga, en el que todo el mundo intenta vivir en paz pero en el que nadie se relaciona?
LA LARGA MANO DE MARRUECOS
El Gobierno marroquí quiere jugar un papel en el desarrollo del culto islámico en España y considera que es necesaria una reforma urgente de la Comisión Islámica en nuestro país, el órgano de representación de los musulmanes.
Este fin de semana, el Consejo de la Comunidad marroquí en el exterior ha organizado en la ciudad magrebí de Fez un ambicioso coloquio internacional para debatir sobre el estatus jurídico del Islam en Europa, al que han asistido expertos de todos los países europeos.
Abdellah Boussouf, secretario general de este Consejo, órgano creado por el Reino alauí para defender los intereses de los marroquíes en el exterior, ha instado a los gobiernos europeos a favorecer la creación de mezquitas dignas, ya que, en su opinión, existe una gran diferencia entre las leyes que garantizan la libertad de culto religioso y la realidad vivida por la comunidad marroquí.
