Donald Trump se encuentra en conversaciones con sus asesores sobre los plazos de una posible acción militar.
Mientras tanto, el Pentágono realiza movimientos estratégicos.
Fuentes cercanas indican que un ataque podría producirse este sábado, aunque el presidente mantiene un silencio significativo.
La Casa Blanca intensifica la presión.
La portavoz Karoline Leavitt ha comentado que Irán sería muy inteligente si decidiera negociar con Trump. La diplomacia sigue siendo la prioridad, aunque las opciones militares no se descartan. Ayer concluyeron en Ginebra las segundas conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní, donde se logró un progreso mínimo y todavía existen importantes diferencias.
Portaaviones a toda velocidad
El USS Gerald R. Ford, el portaaviones nuclear más avanzado de EE.UU., navega por el Estrecho de Gibraltar a más de 20 nudos. Procedente del Caribe, se une al USS Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico.
Ambas naves transportan entre 75 y 90 aviones y a bordo cuentan con entre 4.500 y 5.000 marinos.
Trump fue quien lo anunció: Si no hay acuerdo, lo necesitaremos. Con esto, refuerza la presencia militar en la región, desplegando dos grupos de portaaviones como una clara señal para Teherán.
Irán no se queda atrás y responde con declaraciones provocativas. El líder supremo Ali Khamenei publicó una imagen generada por inteligencia artificial del Ford hundido, afirmando que más peligroso que el barco es el arma que lo manda al fondo del mar. Además, ha advertido a los pilotos para que eviten volar hacia el sur debido a lanzamientos de cohetes.
Antecedentes de la crisis
La situación actual tiene raíces profundas. EE.UU. abandonó el pacto nuclear firmado en 2015, lo que llevó a Irán a enriquecer uranio al 60%, una medida que representa un paso significativo hacia capacidades armamentísticas más avanzadas. En junio pasado, ataques conjuntos con Israel causaron graves daños a las instalaciones nucleares iraníes.
En diciembre, Trump se reunió con Benjamin Netanyahu en Mar-a-Lago y prometió apoyo a acciones israelíes contra misiles balísticos si las negociaciones no prosperan. En dos semanas, Marco Rubio tiene previsto visitar a Netanyahu, lo que podría añadir más tensión al escenario.
El Pentágono ha comenzado a evacuar personal, trasladando efectivos a Europa o incluso de regreso a EE.UU., como medida preventiva ante posibles represalias iraníes. Aunque esta es una práctica habitual, no se ha confirmado ningún ataque inminente.
¿Qué sucede ahora?
Rusia e Irán tienen programadas maniobras navales mañana en Omán y en el Índico, buscando cooperación frente a amenazas marítimas. Por su parte, Irán está realizando pruebas con misiles antibuque cerca del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial.
Las fuerzas están listas para actuar en marzo y las charlas sobre temas nucleares continúan; se espera que Irán proporcione detalles en las próximas semanas. Si estas negociaciones fracasan, Trump podría optar por:
- Un paquete limitado de ataques aéreos.
- Bombardeos B2 desde territorio estadounidense.
- Un ataque coordinado si se produce un contraataque.
Los riesgos son elevados; para Irán, esto representa una amenaza existencial que podría llevarles a atacar bases estadounidenses directamente con posibles bajas involucradas. La presión aumenta constantemente: ¿diplomacia o misiles? La decisión recae en manos de Trump.
El Ford avanza rápidamente mientras el mundo observa con atención.
