No más Mentiras

Antonio García Fuentes

Jubilados y pensionistas: Lo que merecen

Jubilados y pensionistas: Lo que merecen

Acordándome de “los primeros tiempos del tan cacareado y temido virus chino”; aquí en España, cuyo gobierno estaba “pillando moscas” y por tanto les pilló en “la inopia”. Desabastecida y no preparada, la tan cacareada “Seguridad Social”, de elementos necesarios; y habiéndole dado prioridad a la juventud, ante, “los viejos o senectos ya más cercanos a su muerte natural”; se produjeron miles de muertos, que de haber sido atendidos, posiblemente muchos de ellos, aún estarían vivos pese a sus achaques (todo cuanto digo se publicó ampliamente en prensa de todo tipo). Pero y como ocurre en este perro mundo y planeta; “aquí los crímenes más grandes, siempre son tapados y los culpables, no aparecen y mueren en la impunidad que vivieron”. Es también una constante terrícola, pues; “los encargados de la justicia, también en muchos casos, pasan su vida, cazando moscas”, sin que les importe otra cosa que dicha caza y lucir sus “altas togas”.


¿Pero alguien piensa lo que es y representa el viejo o vieja, ya en la ancianidad y que pudieron llegar a ella, vete tú a saber en qué circunstancias, esfuerzos y sacrificios, hasta llegar a la antesala de la muerte?


Pues y en pocas palabras: fueron y siguen siendo, algo así como, los buenos cimientos de “una casa bien hecha”, o sea los que con sus trabajos e inteligencia, lograron acumular los bienes y riquezas, que las generaciones posteriores disfrutamos; igualmente fueron, los que nos quitaron, “la mierda, los orines, la suciedad que nos hubiese matado, cuando indefensos, nos tuvieron en sus manos… y los que nos enseñaron todo lo demás, para que y en mayoría, fuésemos útiles para la sociedad en que vinimos a nacer? Por descontado que, “en todos los rebaños suele haber ovejas negras o cabras que tiran al monte”, pero eso son minorías en el ámbito general.


La vida, si la analizamos con, “la humanidad suficiente”, es para cada individuo que aquí nacemos, como “una rueda que va marcando los tiempos”; y si esos tiempos los sabemos interpretar y cumplir; por descontado que la vida, sería infinitamente mucho más llevadera, que las miserias que hoy se han acumulado; donde los verdaderamente, civilizados, son las tribus que aún quedan en las selvas, y algunas un poquito más “actualizadas”, pero que aún siguen viviendo en “chozas de madera, techo de paja y “climatizadas”, sobre la base de los excrementos de sus vacas”. Pero en ellas, se sabe valorar y cuidar al viejo o vieja, que a duras penas llegan a ella.


En el “incivilizado mundo moderno”; el que llega a viejo o vieja, le espera la soledad, más o menos acentuada; y una muerte, tan a solas, que a muchos se la detectan, cuando ya están momificados, puesto que ni en la misma escalera de “la colmena donde vegetaban” (vivir es otra cosa) ni se conocían los habitantes de la misma. Algunos se la detectan antes, o sea, “cuando la descomposición de sus órganos huelen que apestan, y la nariz les avisa del muerto que tienen muy cerca”.


Incluso la denominada justicia, degeneró, de la mucho más justa y por tanto equilibrada, que impartían, los “consejos de ancianos”; y que era inapelable una vez sentenciada, en aquellas tribus que valoraban de verdad, a la vejez y la mayor o menor sabiduría, que se aprende, simplemente, “viviendo la vida y observando el entorno natural, donde se nació”; pues reitero una vez más, “que el mejor libro es la propia Creación y la vida que puedas observar con tus propios sentidos”.


Pero es claro que en “este avanzadísimo mundo actual”, y dónde al final, nos llevan siempre, “muy deprisa pero a ninguna parte”; no se enseñan a los niños lo que reciben de sus mayores y la deuda que contraen con ellos, si tienen la suerte de verlos llegar a viejos; aquí, “los necios o idiotas que dicen que nos gobiernan”, ni se les ocurre, imponer en toda la enseñanza, “oficial o privada”, estos “mandamientos que si no escritos”, pero “ese libro que antes he referido”, lo tiene reflejado en el denominado reino animal, pese a que en mayoría, ofrezca, “la ley no del más fuerte, sino la del hambre que obliga a matar para seguir viviendo y conservar fuerte a la especie”; pero aún en esa, “feroz pero natural norma”; hay especies que hasta llegan a sentir y… “orar a sus muertos, como lo hacen los imponentes elefantes”, por ejemplo y ahora también lo han descubierto en algunos, de “nuestros primos hermanos, los primates”. Amén.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

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Antonio García Fuentes

Empezó a escribir en prensa y revistas en 1975 en el “Diario Jaén”. Tiene en su haber miles de artículos publicados y, actualmente, publica incluso en Estados Unidos. Tiene también una docena de libros publicados, el primero escrito en 1.965, otros tantos sin publicar y mucho material escrito y archivado. Ha pronunciado conferencias, charlas y coloquios y otras actividades similares.

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