El título de esta nota, ciertamente no es original. Mucho se ha escrito sobre ello. La democracia además no es un sistema perfecto. Es creación humana y como tal supone fallas, consecuencias, efectos, por mencionar tres.
Hasta el momento, no hay mejor manera de dilucidar las diferencias en una nación, que la vía democrática.
Si todo los problemas que surgen se resolvieran de ese modo, sería ideal.
Siempre y cuando ese proceso, donde un grupo manifiesta su voluntad, cumpla con principios elementales de respeto, como lo es la igualdad de condiciones para someterse a esa voluntad.
Se equivoca Nicolás, cuando en su afán de disimular las características dictatoriales de este régimen, acude a las elecciones como única arma para combatir el antichavismo. Este como fenómeno comunista es un acto contranatura. El hombre no nació para ser comunista, ello destruye su vocación de ser libre, de manejarse con libre albedrío
Su individualidad y el derecho que tenemos todos a pensar, desenvolvernos, escoger, de manera autónoma, rompe con la imposición del colectivismo.
Evidentemente que mi derecho debe tener limitantes. La afectación a las mayorías condiciona esa posibilidad pero no la cuestiona. El respeto a las minorías es fundamental e inmanente a una democracia desarrollada.
En las dictaduras “stalinistas” como la nuestra, se presiona, se condiciona la libre expresión y el resultado, aún tomado por las grandes mayorías, es contrario a la dignidad humana.
De nada sirve “votar”, donde no hay respeto, se censura, se encarcela la disidencia bajo pretextos fútiles. Donde se manipula a las bases empobrecidas, haciéndoles creer en un protagonismo inexistente pues quienes deciden siempre son unos pocos.
La igualdad no puede ser una camisa de fuerza para el hombre. Si yo trabajo más, si yo trabajo mejor ¿Por qué tengo que percibir la misma remuneración e importancia de quienes han decidido contemplar los días sin mayores esfuerzos?
La democracia no es solo votar, porque además requiere justicia para que funcione. Justicia en la más simple de sus concepciones “dar a cada quien lo que corresponde”…
Los hombres somos iguales porque somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Ahora cada quien administra su condición de una u otra forma. La igualdad absoluta no existe en el plano terrenal.
Este régimen nunca ha practicado la justicia. Los chavistas terminaron convirtiéndose en lo que tanto criticaron. Las hijas de Chávez, son una suerte de “realeza chavista”, con beneficios inalcanzables y oportunidades negadas para las mayorías. Igual los hijos de Nicolás, de Diosdado, etcétera.
La democracia no es solo votar, porque supone el respeto a la meritocracia de cada venezolano y no a sus encuentros con el poder o quienes lo detentan.
Empresarios formados con los bienes expropiados a otros y créditos que nunca han pagado, cantantes, actores y animadores que viven no de su talento en el escenario artístico sino de su interrelación con el poder político y hoy son poderosos ejecutivos de cadenas de farmacias, supermercados, entre otros. Igual ocurre con políticos disfrazados de “auténtica” oposición y aun disfrutan de las comodidades de la dictadura. En casi 23 años, no se empobrecieron. Forman parte del status quo en el rol político.
Las dictaduras siempre acuden a una reserva política, con quienes negocian para mantener y alargar su mandato.
El mal de las democracias resulta en que no siempre gana el mejor, como decía Karl Popper. Ese riego hay que asumirlo siempre y cuando, el político preparado, consustanciado con las necesidades de su pueblo, tenga la oportunidad de ofrecer su participación y el resultado sea de orden natural y no prefabricado como suele suceder con esta dictadura.
La democracia no es solo votar, porque su ejercicio en la actual coyuntura no ofrece soluciones para el gravísimo problema del covid, de los servicios hospitalarios, del hambre, de los pésimos servicios públicos, de la carencia de gasolina, electricidad y agua, de la inflación y en resumen, de todo lo que en estos casi 23 años ha plagado nuestro país, hasta destruirlo y hacerlo similar a cualquier país de hambruna africana.
La democracia no es solo votar porque en Venezuela, el auténtico liderazgo es prácticamente inexistente y quienes dicen representarlo, sumados todos, no llegan al 10%. La clase política perdió la conexión, la empatía con las grandes mayorías y eso definitivamente, no lograra resolverlo un proceso electoral.
Mientras el chavismo siga en el poder, la democracia será solo votar y evidentemente eso no es suficiente. Más bien, es un parapeto, una música que muchos bailan cuando se la ponen y otros que no se atreven ni a llevarle el ritmo, a un país que grita desesperado por que todo esto termine y haya definitivamente JUSTICIA.
