La caída de Nicolás Maduro y la rápida asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina no han alterado la trágica realidad de una veintena de presos políticos españoles.
Estos continúan en calabozos chavistas, sufriendo torturas, enfrentándose a enfermedades y siendo utilizados como rehenes en medio de la nueva transición.
Mientras tanto, Pedro Sánchez, José Manuel Albares y viejos mediadores como José Luis Rodríguez Zapatero mueven piezas en Caracas.
Las familias de estos 20 prisioneros viven entre una esperanza tenue y la amarga impresión de que muchos siguen siendo invisibles para su propio Gobierno.
Quiénes son los 20 presos españoles de Delcy Rodríguez
Las cifras ya no son solo un dato abstracto. Según el propio Ejecutivo, 14 personas con nacionalidad española están detenidas “arbitrariamente” en Venezuela, casi todas con doble nacionalidad. Organizaciones como Foro Penal y el CLIPP elevan la cifra a alrededor de 20 presos políticos españoles o hispanovenezolanos.
Este grupo se clasifica así:
- 4 españoles de origen
- 8 hispanovenezolanos
- 8 con doble nacionalidad
La mayoría se encuentra recluida en dos emblemáticos centros del aparato represivo chavista:
- el Rodeo 1, una cárcel extrema que los propios internos apodan “las Naciones Unidas” debido a la gran cantidad de extranjeros allí hacinados
- el Helicoide, la ominosa prisión de inteligencia política en Caracas, mencionada indirectamente por Donald Trump al referirse a los centros de tortura del régimen
Las cifras oficiales y las proporcionadas por ONG no coinciden completamente, pero coinciden en un dato crucial: todos están allí por razones políticas, enfrentando cargos sin pruebas, procesos sin garantías o pura extorsión económica.
El Rodeo 1: siete rehenes en el infierno
En el Rodeo 1, bajo la supervisión de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), sobreviven siete rehenes con pasaporte español: cuatro españoles nativos y tres hispanovenezolanos.
Entre ellos se encuentran dos vascos que se han convertido en símbolo de esta nueva etapa:
- Andrés Martínez Adasme (32)
- José María Basoa (35)
Ambos fueron arrestados en el Amazonas tras el megafraude electoral del 28 de julio de 2024 y presentados como “turistas terroristas”, supuestos agentes enviados para asesinar a Maduro, sin ninguna prueba sólida que lo respalde. En Madrid, su situación se interpreta como una represalia directa por el asilo concedido en España al opositor Edmundo González Urrutia.
En la misma cárcel ubicada en Guatire también se encuentran:
- el canario Miguel Moreno Dapena (34), marinero y periodista, miembro del buque cazatesoros N35 capturado en 2024 en aguas disputadas entre Guyana y Venezuela
- el valenciano Ernesto Gorbe Cardona (52), arrestado por supuestos problemas con su visado; un pretexto que fuentes diplomáticas consideran parte del habitual juego de extorsión policial
Junto a ellos, otros tres hispanovenezolanos completan el grupo del Rodeo 1:
- Alejandro González (59), exmilitar y gerente aeronáutico de Chevron, cuyo “delito” real es haber sido esposo de Rocío San Miguel, defensora de derechos humanos actualmente encarcelada y con nacionalidad española
- el estudiante Fernando Noya (33), involucrado en actividades opositoras relacionadas con el capitán Antonio Sequea, uno de los hombres que liberó a Leopoldo López en 2019
- el empresario Uaiparu Guerere (70), residente en Barcelona hasta su regreso a Venezuela en 2023 para cerrar negocios; terminó secuestrado bajo un engaño extorsionador
El Rodeo 1 es conocido por albergar “rebeldes duros” y presos “especiales”, donde reina la violencia interna, hay hacinamiento extremo, escasez alimentaria, atención médica mínima y castigos sistemáticos. ONG y testimonios coinciden al afirmar que la DGCIM utiliza estas detenciones como un negocio: extorsionan a las familias, cobran por “mejores” condiciones y venden favores. El caso del coronel Alexander Granko, quien supuestamente ha llegado a comprar un equipo de fútbol gracias a esas prácticas corruptas, ilustra hasta qué punto ha llegado esta situación.
Las torturas del Helicoide: el símbolo que persiste
El otro gran escenario es el Helicoide, sede del servicio de inteligencia (SEBIN) convertido ya en un ícono del horror policial venezolano. Allí se concentran muchos opositores destacados y varios presos españoles o con doble nacionalidad.
Informes provenientes de ONG y testimonios ofrecidos por excarcelados revelan un patrón bien conocido:
- celdas sin ventilación adecuada
- prolongado aislamiento
- golpes, descargas eléctricas e asfixia simulada
- amenazas dirigidas a familiares
- interrogatorios constantes sobre contactos en España y Europa
La presencia de hispanovenezolanos en el Helicoide es clave para Caracas: son usados como mensajes dirigidos tanto a la oposición interna como a gobiernos europeos. Con ellos, el chavismo –renovado bajo la figura de Delcy Rodríguez– demuestra que aún mantiene capacidad para causar daño, incluso después del arresto de Maduro por fuerzas estadounidenses.
De Maduro a Delcy: transición teledirigida y rehenes como moneda
La nueva estructura del poder caraqueño no surge como resultado de una negociación interna. Se basa más bien en una mezcla explosiva:
- Una operación militar estadounidense que llevó a la captura y traslado de Maduro hacia Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico.
- La proclamación repentina de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por parte de la Asamblea Nacional. Esto viene acompañado con promesas formales sobre “estabilidad” pero con un objetivo real claro: proteger al resto del círculo chavista.
La oposición ha sido clara al respecto mediante voces destacadas como la de María Corina Machado, quien afirma sin tapujos: “Al régimen le están dando instrucciones para desmantelarse a sí mismo”. Esto implica una transición diseñada desde fuera, donde Washington, sectores regionales e incluso miembros del chavismo negocian entre ellos.
En este guion, los presos políticos –y especialmente aquellos con otra nacionalidad– son piezas valiosas. Pueden servir para:
- obtener gestos hacia legitimidad internacional si se ordena su liberación gradual
- presionar gobiernos como el español sobre cuestiones económicas o diplomáticas
- enviar señales al núcleo chavista sobre que su aparato represivo sigue intacto
España, Delcy y Zapatero: diplomacia, negocios y silencios
La respuesta española mezcla indignación controlada con cálculos fríos. El Gobierno encabezado por Pedro Sánchez ha enviado una nota verbal a Caracas demandando la “liberación inmediata” de los presos políticos españoles. Por su parte, Albares asegura que España “no va a cejar” en sus esfuerzos e informa sobre contactos retomados con Delcy Rodríguez.
Los datos que maneja Exteriores son contundentes:
- Confirmación oficial sobre 14 españoles detenidos arbitrariamente
- Estimaciones que oscilan entre los números anteriores hasta llegar a los 20 reclusos con nacionalidad española o doble nacionalidad según fuentes ONG y oposición
- Una comunidad compuesta por aproximadamente entre 150.000–200.000 españoles residentes en Venezuela; muchos tienen raíces familiares cruzadas.
Sin embargo, lo vivido recientemente ha dejado dolorosas huellas entre las familias afectadas. La reunión llevada a cabo en La Moncloa con parientes directos únicamente dos vascos y un canario fue percibida como un desprecio hacia los demás afectados. El mensaje implícito fue claro: algunos casos parecen tener más peso mediático que otros.
A esta sensación se suma la figura controvertida de José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha mantenido durante años una relación cercana con los líderes bolivarianos tanto durante la época madurista como ahora bajo Delcy. Su cercanía con ciertos diputados chavistas “colaboracionistas” alimenta las sospechas sobre si parte importante del proceso mediador español ocurre tras puertas cerradas lejos del Parlamento.
Mientras tanto, tanto Sánchez como Albares sostienen públicamente una postura oficial basada en respeto hacia la soberanía venezolana junto al rechazo absoluto hacia cualquier intervención militar estadounidense; mientras reclaman también una “transición justa”. Sin embargo, es evidente que sus prioridades van más allá e incluyen también:
- Proteger intereses empresariales españoles presentes allí
- Garantizar seguridad para esa extensa comunidad residente
- Prepararse para posibles escenarios futuros donde pueda haber reconstrucción económica si es que el chavismo cambia pero no cae completamente.
¿Qué puede pasar ahora con los 20 presos?
El futuro inmediato para estos rehenes españoles transcurre entre tres tableros simultáneos:
- La negociación interna venezolana
- El chavismo necesita ofrecer gestos claros hacia aperturas si desea reducir sanciones mientras gana tiempo.
- Una eventual amnistía parcial enfocada principalmente hacia detenidos extranjeros o aquellos con doble nacionalidad parece ser un escenario plausible si Rodríguez logra consolidarse correctamente..
- La presión internacional coordinada
- La UE junto a Estados Unidos así como varios países latinoamericanos exigen liberaciones; aunque no todos comparten exactamente iguales estrategias respecto al tema.
- Si Washington prioriza procesar judicialmente a Maduro mientras controla esta transición política es probable entonces utilizará este asunto relacionado directamente con los presos dentro negociaciones futuras sucesivas.
- El margen real disponible para maniobrar desde España
- Madrid combina notas diplomáticas urgentes junto a agendas discretas conversando tanto directamente sectores opositores dentro Venezuela así también como algunos miembros nuevos dentro gobierno bolivariano actual.
- Una posible excarcelación escalonada –comenzando quizás desde casos más mediáticos cómo Basoa o Martínez Adasme– permitiría al Gobierno presentarse ante ciudadanos nacionales internacionales cómo efectivo; dejando sin embargo olvidados otros prisioneros quienes quedarían relegados nuevamente inconscientemente.
