España presiona en Bruselas y busca modificar sanciones mientras Enrique Márquez exalta a Rodríguez Zapatero

¿Es Zapatero la «Mano que mece la cuna» en la transición venezolana?

¿Es Zapatero la "Mano que mece la cuna" en la transición venezolana?

La reciente aparición de Enrique Márquez —ex preso político y candidato presidencial venezolano— en el discurso del Estado de la Unión invitado por el presidente Donald Trump ha encendido el debate geopolítico internacional: más allá de su trayectoria política, su respaldo explícito al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y la confluencia de intereses diplomaticos entre Venezuela, Estados Unidos y la Unión Europea —especialmente España— plantea preguntas que trascienden la narrativa de transición democrática.

Este reportaje profundiza en las preguntas geopolíticas clave, analiza las conexiones internacionales y contextualiza los recientes acontecimientos que han colocado a Márquez en el epicentro de una trama política internacional.

Un político con trayectoria contradictoria
Enrique Octavio Márquez Pérez, nacido el 19 de mayo de 1963 en Maracaibo, es un político venezolano cuya carrera ha transitado múltiples espacios electorales e institucionales en Venezuela. Su ingreso a la política se dio como parte del Movimiento 20, una agrupación estudiantil, y más tarde como miembro de La Causa Radical (LCR), desde donde fue elegido diputado a la Asamblea Nacional por Zulia entre 2000 y 2006.

Junto con otros integrantes de La Causa R que eventualmente fundaron el partido Patria Para Todos (PPT) se fueron al chavismo originario en 1997. Entre estos dirigentes destacan, además de Márquez, Aristobulo Isturiz y Alí Rodríguez Araque, quien seguía instrucciones precisas de Fidel Castro.  Hacia mediados de la década del 2000 Márquez se incorporó a Un Nuevo Tiempo (UNT), partido socialdemócrata de oposición, desempeñándose incluso en la directiva. Ocupó la vicepresidencia de la Asamblea Nacional durante 2016-2017.

Márquez también fue Vicepresidente del Consejo Nacional Electoral (2021-2023), cargo destacado en el proceso político venezolano, y fue candidato en las elecciones presidenciales de 2024 por la organización “Centrados”, donde desafió el resultado oficial que proclamó vencedor al ahora capturado Nicolás Maduro.

De La Causa R a alianzas dudosas: una trayectoria con matices

La trayectoria política de Márquez —del sindicalismo de La Causa R al chavismo originario y a posiciones más institucionales y moderadas— ha generado controversia dentro de diversos sectores venezolanos. Aunque la mayoría de ex miembros tradicionales de La Causa R asumieron posiciones más definidas frente al chavismo o a la oposición tradicional, Márquez transitó por espacios políticos que lo colocaron en una ecuación compleja.

El regreso público tras prisión y la invitación de Trump

El 7 de enero de 2025 fue detenido por fuerzas de seguridad venezolanas después de que denunciara que los resultados de las elecciones de julio de 2024 habían sido manipulados. Permaneció encarcelado más de un año en el controvertido centro de detención de El Helicoide, hasta su liberación el 8 de enero de 2026.

Pocos días después, fue invitado personalmente por el presidente Donald Trump al discurso del Estado de la Unión, donde también se destacó la captura y extracción del narcotirano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y se resaltó la excarcelación de presos políticos.

El elogio a Zapatero y la estrategia internacional

El presidente Rodríguez Zapatero cuenta con todo mi amor y cariño y lo digo así. No solo por la cercanía que tuvimos, sino porque se portó con mi esposa como se puede portar un hermano, mientras yo estuve preso. Le dio esperanza, le habló de posibilidades y estuvo pendiente de mi situación.”

“El presidente Zapatero juega un gran papel en Venezuela y espero que el tiempo lo reivindique dentro de esta guerra de intolerancia que no es solo en Venezuela sino también en España. Él ha cumplido un papel importante en Venezuela y no soy de los que va a negar la amistad con él.”

Estas declaraciones fueron públicas y forman parte del registro de su primera comparecencia tras su liberación y posterior invitación al discurso del Estado de la Unión por parte del presidente Donald Trump.

Zapatero, Márquez y la reconfiguración del tablero

La contundencia emocional de las palabras de Márquez hacia Rodríguez Zapatero no es un detalle menor. No se limitó a reconocer gestiones humanitarias; habló de “amor y cariño”, de un papel “importante” y de una reivindicación histórica pendiente. En política internacional, los afectos públicos no son inocentes.

Rodríguez Zapatero no es un actor neutral en el caso venezolano. Ha sido mediador, interlocutor y figura influyente en distintos momentos del conflicto político. Es el blanqueador internacional de la narcotiranía venezolana desde tiempos de Hugo Chávez, con Nicolás Maduro y especialmente con Delcy Rodríguez con quien mantiene vinculaciones muy estrechas. Además, es una referencia central dentro del llamado Grupo de Puebla, un foro que agrupa a líderes y expresidentes progresistas de América Latina y Europa.

Si analizamos el contexto geopolítico actual —la neutralización de la influencia directa del eje Caracas-La Habana tras la captura de Nicolás Maduro y el reposicionamiento estratégico de Washington— surgen interrogantes legítimos:

¿Quién ocupará el espacio político que deja el chavismo clásico?
¿Qué corrientes ideológicas intentan capitalizar la transición?
¿Se está gestando una reconfiguración donde el socialismo europeo busque influencia indirecta en Venezuela?

Crítica de fondo: estrategias y agendas cruzadas

La presencia de Márquez en un evento central de la política estadounidense ha sido interpretada por analistas críticos como parte de una estrategia velada de influencias internacionales, donde actores europeos y latinoamericanos buscan promover agendas políticas con raíces ideológicas diversas frente a la dinámica de cambio en Venezuela.

En particular, la referencia al expresidente español Rodríguez Zapatero, una figura que en múltiples ocasiones ha mediado en política venezolana con posiciones ambivalentes hacia el chavismo y sectores de la izquierda, plantea interrogantes sobre las prioridades de políticas internacionales más allá de las declaraciones públicas de apoyo democrático.

Mientras el escenario político venezolano se redefine tras la captura de Maduro, sectores que consideran que la transición debe ser liderada sin interferencias internas o externas observan con recelo cómo figuras como Márquez —procedentes de trayectorias políticas complejas, incluyendo su incursión en el chavismo originario — son promovidas desde espacios internacionales y cómo su relato se entrelaza con actores asociados al socialismo europeo y latinoamericano. Es importante destacar también la mención preferente que se hace de la posibilidad de que Miguel Rodríguez Torres, también miembro del chavismo originario y pupilo y protegido del expresidente español, Rodriguez Zapatero, ingrese a formar parte ministerial del interinato que hoy encabeza en Venezuela su socia, Delcy Rodríguez.

Plan Secreto del Grupo de Puebla y “transiciones al azar”

No existe evidencia pública que demuestre un “plan operativo secreto”. Sin embargo, el alineamiento discursivo, los respaldos personales explícitos y la aparición estratégica de figuras políticas en escenarios internacionales de alto nivel sí forman parte de una dinámica de poder que merece escrutinio.

En política internacional, las transiciones no se dejan al azar. Se moldean. Se negocian. Se posicionan figuras. Y cuando un dirigente recién liberado, proyectado internacionalmente por la Casa Blanca, reivindica con énfasis a un expresidente europeo vinculado a corrientes progresistas transnacionales, la lectura política inevitablemente trasciende lo personal.

La pregunta central no es si Zapatero llamó o consoló a una familia —eso puede ser un gesto humano legítimo— sino qué arquitectura política se está construyendo en paralelo a la transición venezolana y quiénes aspiran a influir en el nuevo equilibrio hemisférico.

España y la Unión Europea: sanciones, diplomacia y estrategias
En febrero de 2026, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, anunció que propondría a la Unión Europea iniciar el proceso para levantar las sanciones europeas impuestas desde 2018 a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, decisión que requiere consenso entre los Estados miembros.

Este movimiento fue planteado como una “señal de apoyo al proceso político venezolano” y una manera de evitar que Europa quedara al margen del diálogo liderado por Estados Unidos.

El anuncio ha sido objeto de críticas internas: periodistas venezolanos en España y la Unión de la Resistencia Venezolana en el Exilio, Urvex,  exigieron que las sanciones se mantengan para no legitimar a Rodríguez ni socavar la presión internacional por una transición democrática genuina.

Además, eurodiputados como Antonio López reafirmaron que las sanciones —vigentes hasta 2027— deben mantenerse hasta que haya un cambio real.

La propuesta de España se produce en un contexto donde la UE ha extendido medidas restrictivas contra decenas de funcionarios venezolanos desde diciembre de 2025 como parte de su política de presión.

Preguntas políticas y estratégicas que plantea este escenario
¿Qué significa que una figura mediadora o blanqueadora histórica de la narcotiranía venezolana  como Zapatero reciba elogios públicos de un político recién liberado e impulsado internacionalmente?
La mención pública y reiterada de Zapatero por parte de Márquez, incluida la evocación de apoyo familiar durante su detención, plantea preguntas sobre la influencia externa y las alianzas políticas en momentos de cambios profundos en Venezuela.

¿Existe una estrategia europea y española que pretenda reconfigurar posiciones geopolíticas después de la captura de Maduro?
La propuesta de España de levantar sanciones a Delcy Rodríguez coloca al gobierno español en una posición diplomática activa que, según sus declaraciones, busca evitar quedar al margen del proceso. Este tipo de movimientos coincide con patrones habituales de influencia europea cuando se da un cambio político en regiones de interés estratégico.

¿Cómo se concilian las posturas de Washington, Bruselas y sectores progresistas en torno a la transición venezolana?
Mientras Estados Unidos impulsa un discurso centrado en  el plan del presidente Donald Trump que incluye las fases de estabilización, recuperación y transición, sectores europeos debaten el levantamiento de sanciones y buscan mecanismos que les permitan tener un papel relevante. Esta dinámica abre la pregunta de cómo se equilibran o confrontan las políticas de ambos bloques con relación a Venezuela.

Conclusión: poder, diplomacia y narrativa
La figura de Enrique Márquez no es solamente la de un político que salió de prisión y fue invitado por un presidente extranjero. Representa un punto de convergencia de discursos, intereses y estrategias diplomáticas que trascienden fronteras. Su elogio a Rodríguez Zapatero —un mediador con profundas conexiones internacionales— y el actual debate europeo sobre las sanciones a Delcy Rodríguez revelan un juego de influencias políticas en plena reconfiguración geopolítica hemisférica.

Es demasiado pronto para afirmar con certeza que existe un plan oculto dirigido desde Europa o por el Grupo de Puebla, pero es demasiado tarde para  no sospecharlo. En todo caso lo que sí es claro es que las decisiones diplomáticas y los respaldos públicos entre países, líderes y figuras políticas individuales conforman un entramado de relaciones estratégicas e intereses que merece análisis crítico constante en cualquier lectura seria de la política venezolana post-Maduro y del rol internacional en dicha transición.

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