El inventor de los escraches

El inventor de los escraches

Recuerdo aún las angustiosas imágenes de una presidenta de la Comunidad de Madrid presionada por la calle por una panda de garrulos vociferantes y agresivos. Recuerdo aún las indignantes imágenes del acoso a Rosa Diez en una universidad. Recuerdo aún los malos ratos que cierta izquierda hizo pasar a Rita Barberá. Todo aquello fue una pesadilla, una barbaridad, un dislate apoyado por la izquierda en general y en algún caso por Pablo Iglesias en particular. En algún caso, he dicho. La izquierda cerró los ojos, escondiendo la cabeza debajo del ala y callando. En general, con notorias excepciones.

Ya, sí, sí, también podía mencionar la alerta antifascista lanzada por Podemos cuando el PSOE perdió la Junta de Andalucía. La democracia solo si me satisface, si me conviene, si me va bien. No, no para tooooda la izquierda, no. Afortunadamente. Existe una izquierda realmente democrática, pero está alejada del poder por uno de los presidentes más sectarios e intolerantes de la historia reciente española.

Y ahora, lamentablemente, muy lamentablemente, se han vuelto las tornas y los trastornaos están acosando a Pablo Iglesias y al ministro José Luis Ábalos. Mentecatos. La vida privada no se toca, la residencia se respeta. Aunque sea la del autor de la frase aquella de que los escraches son jarabe democrático. Es un indeseable, pero no hay que ser como los indeseables. El respeto debe ser imprescindible, no podemos jamás perderlo, ni siquiera a quien se emocionaba con las palizas que podían recibir los agentes del orden. La derecha que está surgiendo en España no puede dejarse llevar del nefasto ejemplo de esta izquierda de garrafón. Debe saber mantener la corrección, el respeto y el buen hacer. 

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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