Persona non grata

Tanto en mi actividad profesional como en la personal he pasado por muchos lugares de este mundo, de este mi mundo. En todas partes he dejado algunos amigos y bastantes… pocoamigos. Odiadores profesionales solo recuerdo dos, dos maestras frustradas que basaban su felicidad en hacer daño a los demás. Contrariamente al resto de compañeras, eran amargadas e insatisfechas, lo que les provocaba, estoy seguro, dolores de estómago y fealdad absoluta.

Más allá no recuerdo a nadie al que haya caído tan mal como para declararme persona non grata, con la ilusión que me habría hecho. Y mira que he pasado por lugares raros y diversos… con pena muchas veces y con algo de gloria otras pocas. Que te declaren enemigo del pueblo o persona non grata es como que los más burros del lugar te tiren al pilón. No es que me guste que me tiren al pilón, no. Es que me gusta que los más brutos queden señalados y reconocidos por todos… excepto por ellos mismos, porque su propia burrez les impide darse cuenta de sus limitaciones. (Mira, como a esas excepcionales maestras que he nombrado antes)

 

España está hecha de muchos héroes y de algunos burros, asnos, cabestros y otros animales poco ejemplares. A los héroes España los deja a un lado, no reconoce sus méritos, rechaza sus virtudes. A los burros y asnos los eleva a las más altas dignidades cada vez que se vota, e incluso en el País Vasco les homenajean.

Ese es uno, solo uno, de los problemas seculares de España. Por eso me duele que nadie haya tenido a bien negarme la entrada a su pueblo, declararme enemigo del alcalde, o de la mujer del alcalde ( que es en definitiva quien manda en casa) o de la hija. Hubo un concejal en mi pueblo que entraba a los plenos preguntando “A ver de qué vamos a hablar hoy que voy a votar que no”. Esa es básicamente la España de hoy, burra, ignorante, que no necesita esfuerzo para aprobar porque busca el voto de los que no quieren esforzarse para estudiar. Esa es la España escuchapedos de la que yo esperaba una declaración de enemigo número uno y sin embargo aquí estoy, mordiéndome las uñas en impaciente espera.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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